La generación del ‘baby boom’ abandona el mercado laboral a un ritmo que no se cubre con la afiliación juvenil
NotMid 25/08/2025
EDITORIAL
España se queda sin relevo para sostener las pensiones, una realidad evidente en las estadísticas pese al triunfalismo económico del Gobierno. Como contamos en nuestras páginas de Actualidad Económica, cada día se jubilan más trabajadores de los que se incorporan al mercado laboral: en el primer semestre del año, la Seguridad Social registró 1.020 altas de pensionistas frente a sólo 986 jóvenes cotizantes. El desequilibrio es, además, estructural: la generación del baby boom está abandonando el mercado laboral a un ritmo que no se cubre con las nuevas afiliaciones de jóvenes. De esta forma, la Seguridad Social, que ya se sostiene a base de transferencias del Estado equivalentes al 4% del PIB, camina hacia un agujero fiscal aún mayor.
El Ejecutivo se aferra a las cifras de crecimiento del empleo juvenil, pero lo cierto es que ese dinamismo no compensa el coste de las pensiones, cuyo gasto ha escalado por el envejecimiento de la población y la revalorización automática según el IPC.
A esa brecha se le añaden los fallos del modelo de crecimiento de la economía española. Como advierte en entrevista con este diario Rafael Doménech, director de Análisis Económico en BBVA Research, desde 2019 el avance del PIB del que presume el Gobierno se debe a la creación de empleo, fundamentalmente inmigrante, sin mejora de la productividad. El resultado es que se genera trabajo poco cualificado, incapaz de cerrar la brecha de renta con Europa. En paralelo, la tasa de paro se mantiene en torno al 11%, el doble que la europea, perpetuando la desigualdad territorial y generacional.
El Gobierno ha querido presentar la inmigración como la solución al relevo de las pensiones. El problema es que efectivamente el 80% del empleo creado es de origen inmigrante, pero se trata de trabajos poco cualificados. Así, la falta de políticas de integración real que canalicen esa fuerza laboral hacia sectores más cualificados está consolidando una economía de bajo valor añadido.
Las soluciones del Ejecutivo resultan cortoplacistas e ineficaces para corregir los desequilibrios. Tampoco parece que el PP tenga en sus planes tocar nada. La reducción de la jornada laboral requiere de antemano un aumento de la productividad, y la deficiente ejecución de los fondos europeos ha recortado el impacto positivo que se esperaba en la inversión.
La consecuencia de este modelo quebrado es que cada euro que se destina a mantener el actual sistema de pensiones vía impuestos se resta de partidas vitales para el futuro de una juventud hipotecada ya por la precariedad laboral y el coste de la vivienda.
La solución pasa por impulsar políticas que inviertan en innovación y formación de los trabajadores, fomenten un modelo ordenado e integrador de la inmigración e incentiven la tasa de natalidad con ventajas fiscales y medidas de conciliación. Es decir que prioricen el futuro económico del país y no solo la supervivencia electoral del Gobierno de Pedro Sánchez.