NotMid 07/01/2026
MUNDO
Las calles de Irán se han convertido en el escenario de un desafío abierto y sin precedentes contra el régimen islámico. En apenas dos semanas, una ola de protestas motivada por la asfixia económica ha dejado al menos 36 muertos, un millar de heridos y más de 2.000 detenidos, extendiéndose por 92 ciudades en 27 de las 31 provincias del país.
Lo que comenzó como una reacción al desplome de la moneda nacional y el deterioro del nivel de vida ha evolucionado hacia una movilización transversal. Desde los históricos pasillos del Gran Bazar de Teherán hasta las aulas universitarias, sectores que antes se mantenían al margen hoy exigen un cambio estructural.
El cierre del Gran Bazar: Un golpe al corazón del sistema
Por segundo día consecutivo, el Gran Bazar de la capital —centro neurálgico del comercio iraní— amaneció con sus persianas bajas. La escena, un gesto de protesta contra la depreciación del rial y la inflación galopante, se replicó en ciudades clave como Shiraz, Tabriz y Bandar Abás. Incluso mercados especializados, como el de Shoush, suspendieron actividades en señal de hartazgo.
La respuesta estatal ha sido dual. Mientras el presidente Masud Pezeshkian intenta desmarcarse de la violencia pidiendo diferenciar entre “comerciantes en crisis” y “alborotadores”, la realidad en las calles cuenta otra historia:
- Represión violenta: En la Universidad Islámica Azad de Kermanshah, las fuerzas de seguridad desalojaron por la fuerza a estudiantes.
- Enfrentamientos armados: En Lordegan, un choque entre manifestantes y la policía resultó en dos muertos y treinta heridos.
- Vigilancia extrema: Videos verificados muestran el uso sistemático de gas lacrimógeno contra marchas pacíficas.
Una economía en caída libre
El régimen ha intentado contener el descontento con medidas que la población califica de “insultantes”. El anuncio de una ayuda mensual de 10 millones de riales —equivalentes a unos siete dólares en el mercado informal— apenas alcanza para comprar un litro de aceite, un kilo de pollo y una docena de huevos.
A pesar de que el Parlamento aprobó un aumento salarial del 43%, la cifra palidece ante una inflación superior al 52%. “No es suficiente para frenar el pesimismo”, advierten economistas locales, mientras en las calles el grito de “Muerte a Khamenei” resuena con una fuerza que no se veía en años.
Tensión internacional
La crisis ya ha trascendido las fronteras. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia directa: “Intervendremos si empiezan a matar gente como en el pasado”. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó su respaldo explícito a los manifestantes.
Mientras el gobierno intenta calmar las aguas con promesas de “no usar la fuerza contra protestas pacíficas”, el desplome del rial y la unidad entre estudiantes y comerciantes sugieren que el régimen enfrenta uno de sus momentos más críticos.
Agencias
