NotMid 08/01/2026
5 Temas del Día
El histórico traslado forzoso de Nicolás Maduro y Cilia Flores a Nueva York no ha traído la distensión esperada; al contrario, ha recrudecido el pulso global por el control de Venezuela. Mientras la represión interna persiste y el bloqueo se endurece —evidenciado ayer con la captura de un petrolero de bandera rusa frente a las costas de Islandia—, la Casa Blanca parece estar jugando una partida selectiva: Washington permite la salida de crudo hacia China mientras el secretario de Energía, Chris Wright, reclama ya el control absoluto de los ingresos petroleros venezolanos.
Esta estrategia confirma que las prioridades de Donald Trump en 2026 son claras: la explotación de los recursos energéticos y la consolidación definitiva de una hegemonía absoluta en el hemisferio occidental, un movimiento que los principales analistas de riesgo ya señalan como el mayor foco de inestabilidad geopolítica del año.

1. Washington tomará el control “indefinido” del petróleo venezolano
Apenas cuatro días después de la captura de Nicolás Maduro, la administración de Donald Trump ha dado el paso definitivo para intervenir el pulmón económico de Venezuela. El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, anunció que Washington se hará cargo de la comercialización del crudo venezolano de manera “indefinida“. Bajo este nuevo esquema, las ventas serán gestionadas directamente por el gobierno estadounidense y los ingresos se depositarán en bancos y cuentas controladas por los Estados Unidos.
Claves del nuevo modelo de gestión:
- Destino de los beneficios: Donald Trump ha subrayado que los fondos obtenidos se destinarán a la compra exclusiva de productos fabricados en EE. UU., tales como alimentos, medicamentos y equipos agrícolas.
- Operación de choque: La fase inicial, que se pondrá en marcha de inmediato, contempla la venta de un inventario de reserva de entre 30 y 50 millones de barriles.
- Intervención en PDVSA: Empresas de servicios estadounidenses entrarán en la estatal petrolera para estabilizar su infraestructura tras décadas de falta de inversión y “caos”. El objetivo a medio plazo es elevar la producción en unos 700.000 barriles diarios.
- El fantasma de Irak (1991): Para muchos analistas, este sistema de gestión —donde un país extranjero controla las ventas y decide en qué se gasta el dinero— evoca el programa impuesto a Irak tras la guerra de Kuwait, el cual fue duramente criticado y acabó bajo la tutela directa de la ONU.
Desde Caracas, aunque algunos sectores de PDVSA intentan presentar el acuerdo como una “transacción estrictamente comercial” similar a los convenios previos con Chevron, la realidad en Washington es de tutela absoluta. El secretario Wright fue tajante en la Conferencia de Energía de Goldman Sachs: “EE. UU. tiene una gran influencia si controla el petróleo de Venezuela”.

2. “Piratería” en el Atlántico: EE. UU. intercepta la “flota fantasma” de Maduro
La ofensiva estadounidense se ha trasladado a alta mar con una operación de gran alcance que ha resultado en la incautación de dos nuevos petroleros vinculados al comercio de crudo venezolano. Con estas capturas, ya son cuatro los buques retenidos por las fuerzas de EE. UU. desde el pasado 10 de diciembre, en lo que Washington define como un golpe directo a la logística del narcoterrorismo. CNN
Los buques interceptados:
- El “Marinera” (ex-Bella 1): Interceptado ayer a primera hora en el Atlántico Norte, al sur de Islandia, tras dos semanas de persecución. El buque, que huyó del bloqueo en diciembre, navegaba con una bandera rusa pintada recientemente en su costado y bajo un nombre modificado para evadir el rastreo. La Casa Blanca ha desestimado su estatus diplomático, calificándolo de “embarcación apátrida” que operaba bajo bandera falsa.
- El “Sophia”: Un petrolero sin bandera interceptado poco después en aguas del Caribe. Según el Mando Sur de EE. UU., el Sophia realizaba “actividades ilícitas” y está siendo escoltado hacia territorio estadounidense.
Reacción internacional y acusaciones de piratería:
La secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, confirmó que ambos buques tenían como destino o punto de origen Venezuela, vinculando estas acciones a la política de “paz a través de la fuerza” de la administración Trump.
La respuesta del Kremlin no se ha hecho esperar. Rusia ha calificado la operación —en la que EE. UU. contó con el apoyo logístico y de inteligencia de fuerzas británicas— como un acto de “burda piratería en alta mar” y una violación flagrante de la Convención sobre la Ley del Mar de 1982. El Ministerio de Transporte ruso sostiene que el Marinera tenía permiso legal para usar su pabellón y ha exigido la repatriación inmediata de su tripulación.

3. El “visto bueno” a China: Pragmatismo o estrategia de contención
A pesar de la retórica de bloqueo total, la administración Trump ha mostrado una flexibilidad calculada hacia Pekín. Según reveló el analista de riesgo Ian Bremmer en el programa Amanpour de CNN, al menos 12 petroleros con destino a China han podido salir de puertos venezolanos sin interferencias de la Armada estadounidense en los últimos cuatro días. Esta medida contrasta drásticamente con la agresividad mostrada hacia los buques vinculados a Rusia. WSJ
¿Por qué EE. UU. permite la salida de crudo a Pekín?
- Estabilidad del mercado global: China recibe aproximadamente el 80% de las exportaciones actuales de crudo venezolano. Cortar este suministro de golpe provocaría un shock en los precios internacionales que Washington prefiere evitar mientras consolida su control interno en Venezuela.
- Evitar una escalada directa: Al permitir que estos buques sigan su curso, Trump evita un enfrentamiento naval directo con China en un momento en que la tensión con el Kremlin ya está en niveles críticos tras la incautación del Marinera.
- Canales aprobados: La Casa Blanca ha aclarado que solo se permitirá el transporte de energía que sea “consistente con la ley estadounidense y los intereses de seguridad nacional”. Bajo este nuevo orden, Washington busca “regular” las exportaciones a China en lugar de prohibirlas, utilizándolas como moneda de cambio geopolítica.
La respuesta de Pekín
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha calificado las acciones estadounidenses como una “violación del derecho internacional” y ha defendido la soberanía de Venezuela sobre sus recursos. Sin embargo, analistas del Eurasia Group sugieren que el hecho de que 12 buques hayan zarpado sin incidentes indica la existencia de un “entendimiento tácito” o una negociación en curso para no asfixiar la economía china mientras se reconfigura el mapa energético del hemisferio.
4. El dilema de la “Doctrina Monroe 2026”: ¿Éxito histórico o “albatros” geopolítico?
La captura de Nicolás Maduro ha reabierto un debate profundo en el corazón del establishment estadounidense. Mientras el mercado de Wall Street celebra la operación con récords históricos, los principales analistas del Wall Street Journal y el Council on Foreign Relations advierten que la euforia podría ser prematura si Washington no define rápidamente su salida.
Tres visiones críticas desde el Wall Street Journal:
- Walter Russell Mead: Advierte que, aunque la operación parece una victoria táctica brillante, en un plazo de seis a doce meses podría convertirse en un “albatros” (una carga insoportable) para la administración Trump si no logra estabilizar el país sin una ocupación militar prolongada.
- Bernard-Henri Lévy: El filósofo señala que lo verdaderamente preocupante no es la reacción de Putin o Xi Jinping, sino la incertidumbre sobre el “próximo objetivo” de EE. UU.. Sugiere que la violación del derecho internacional en Venezuela sienta un precedente donde la fuerza sustituye a las reglas globales en cualquier lugar del mundo.
- William Galston: Destaca que Trump ha sido coherente con su Estrategia de Seguridad Nacional 2025. Para el profesor, la democracia en Venezuela es “secundaria o prescindible” para la Casa Blanca; el verdadero motor es la Doctrina Monroe aplicada al siglo XXI: el petróleo como fuente de poder y el hemisferio occidental como área de influencia exclusiva.
Riesgos de “Iraq 2.0”
Incluso dentro de la base de apoyo de Trump, voces como las de Tucker Carlson han expresado su temor a que Venezuela se convierta en una nueva “guerra interminable”. El Eurasia Group sitúa esta expansión del control estadounidense como uno de los principales riesgos internacionales para 2026, señalando que la “reconstrucción nacional” que propone Trump —donde las petroleras estadounidenses invierten miles de millones bajo protección militar— podría alienar a los aliados regionales y provocar un foco de inestabilidad permanente.

5. Venezuela y el retorno a la “ley de la jungla”: las 5 grandes amenazas que marcarán 2026
Los principales laboratorios de ideas del mundo, Eurasia Group y el Council on Foreign Relations, coinciden: la política exterior de EE. UU. en América Latina es hoy uno de los cinco riesgos más críticos para la estabilidad internacional. En un escenario marcado por la creciente violencia política interna en EE. UU. y la ofensiva contra el gobierno venezolano, los expertos cuestionan si el éxito inmediato de estas intervenciones se traducirá en una influencia sostenible a largo plazo.
Agencias
