NotMid 27/01/2026
ESPAÑA
Estruendosa derrota del Gobierno en el arranque de 2026. Lo que pretendía ser una votación rutinaria se ha convertido en un serio revés político para Pedro Sánchez. El Ejecutivo ha fracasado en su intento de convalidar el «decreto ómnibus» en el Congreso, una norma que vinculaba la subida de las pensiones con medidas polémicas como la suspensión de desahucios por impago de alquiler.
Este empaquetado de asuntos dispares —calificado de «chantaje» por la oposición— ha provocado que Junts sume sus votos a PP y Vox, dejando al PSOE en la estacada con un resultado de 178 votos en contra frente a 171 a favor.
Una de cal y otra de arena
Pese al naufragio del bloque principal, el Ejecutivo logró salvar los muebles con el segundo decreto del día: la prórroga de las ayudas al transporte público. Esta votación, que se realizó por separado, superó el examen con 179 apoyos (incluido Junts) y la única oposición de Vox. El PP optó por la abstención, garantizando que las bonificaciones en trenes y autobuses sigan vigentes.
El retorno del «decreto troceado»
Sánchez tropieza en la misma piedra que el año pasado. En 2025, el Gobierno ya intentó una maniobra similar y se vio obligado a rectificar, desglosando el texto para salvar las medidas urgentes. Ahora, el Consejo de Ministros deberá buscar soluciones de emergencia en cuestión de semanas para garantizar:
- El incremento del 2,7% en las pensiones contributivas.
- La subida del 7% en las mínimas y del 11,4% en las no contributivas.
- Ayudas para los afectados por la DANA e incendios forestales.
- La prórroga del SMI y la congelación de cotizaciones para autónomos.
El detonante: El «escudo social» y la propiedad privada
El punto de fricción insalvable fue la prórroga de la suspensión de desahucios. Míriam Nogueras (Junts) fue tajante: «No pueden obligarnos a avalar las okupaciones. Ayudar a vulnerables es responsabilidad de la Administración, no del pequeño propietario».
Desde el PP, Juan Bravo acusó al Gobierno de usar a los pensionistas como «rehenes» y exigió traer la subida por separado. Por su parte, el PNV —habitual socio de investidura— se mostró inusualmente beligerante, acusando a la Moncloa de «jugar a la ruleta rusa» con su política del «todo o nada».
Tensión ferroviaria
Incluso en el decreto que sí salió adelante, el clima fue hostil. Junts aprovechó para denunciar el «colapso absoluto» de Rodalies y el reciente accidente de Adamuz, advirtiendo al ministro Óscar Puente que el apoyo a las bonificaciones no es un cheque en blanco ante lo que consideran un «trato colonial» en la gestión de infraestructuras en Cataluña.
El Gobierno, a través de Félix Bolaños, intentó culpar a la oposición de «hacer daño a los ciudadanos», pero la realidad parlamentaria es tozuda: la aritmética de la legislatura ha vuelto a recordar a Sánchez que, sin consenso previo, el decreto ómnibus es un camino directo al precipicio.
