NotMid 27/01/2026
Resto de Europa
La seguridad nacional del Reino Unido se enfrenta a un escándalo de dimensiones sísmicas. Según una investigación revelada por The Telegraph, piratas informáticos vinculados a Pekín lograron vulnerar los dispositivos móviles de los asesores más cercanos a los tres últimos inquilinos de Downing Street: Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak. El ataque, ejecutado entre 2021 y 2024, habría permitido a la inteligencia china acceder a comunicaciones estratégicas en el “corazón mismo” del Gobierno británico.
Un espionaje persistente bajo el nombre de ‘Tifón de Sal’
Fuentes de inteligencia estadounidenses han bautizado esta operación como ‘Tifón de Sal’ (Salt Typhoon), una campaña de ciberespionaje avanzada diseñada para infiltrarse en infraestructuras críticas y redes gubernamentales de aliados occidentales. Lo más alarmante es que la operación podría seguir activa, lo que pone bajo sospecha la integridad de las comunicaciones del actual primer ministro laborista, Keir Starmer, y su equipo más cercano.
Aunque no se ha confirmado si los terminales personales de los ex primeros ministros fueron pinchados directamente, el acceso a sus asesores de confianza garantiza una ventana abierta a:
- Negociaciones diplomáticas de alto nivel.
- Estrategias de defensa y seguridad.
- Mensajería instantánea sobre crisis internas y política exterior.
El dilema de Starmer: ¿Comercio o Seguridad?
La filtración no llega en un momento cualquiera. Se produce apenas 24 horas antes de que Keir Starmer aterrice en China, siendo la primera visita oficial de un mandatario británico en ocho años. El viaje tiene como objetivo prioritario reactivar los lazos comerciales y atraer inversión extranjera para reflotar la economía del Reino Unido.
Sin embargo, el clima político en Londres es de máxima tensión. La revelación de ‘Tifón de Sal’ se suma a la reciente y polémica aprobación de la nueva “megaembajada” china en el centro histórico de la capital. Esta decisión ha sido duramente criticada por el MI5 y el MI6, quienes advierten que la ubicación estratégica de la delegación —cercana a nodos de comunicación clave— podría convertirse en una base de operaciones para el espionaje físico y digital.
Precedentes de una ofensiva híbrida
El asedio de Pekín no es nuevo, pero sí más agresivo. El pasado mes de noviembre, el MI5 ya emitió una “alerta de interferencia” en el Parlamento tras detectar perfiles falsos en LinkedIn. Estos perfiles, supuestamente gestionados por la inteligencia china, intentaban seducir a diputados y funcionarios con ofertas de consultoría para extraer información sensible.
Con el escándalo sobre la mesa, Starmer se enfrenta a una de las cumbres más difíciles de su carrera: debe decidir si confronta a Pekín por el hackeo de sus propios despachos o si prioriza el pragmatismo económico en un mundo cada vez más volátil.
Agencias
