NotMid 01/02/2026
DEPORTES
No hubo estruendo ni euforia desmedida. Al ver cómo la derecha de Djokovic moría fuera, Carlos Alcaraz simplemente se desplomó. Se llevó las manos al rostro y respiró el aire de la gloria durante unos segundos que parecieron eternos. Se puso en pie rápido, casi por respeto: su rival ya cruzaba la red. El abrazo que siguió no fue solo un gesto deportivo; fue, como pocas veces en el tenis, el sello de un relevo generacional definitivo.
Apenas es 1 de febrero de 2026 y Alcaraz ya ha tachado el objetivo de su vida. Con 22 años y 274 días, el murciano se convierte en el hombre más joven de la historia en ganar los cuatro Grand Slam, arrebatándole el récord a su ídolo, Rafa Nadal, quien presenciaba la gesta desde la grada.
La redención de un número 1
Tras fundirse en un abrazo con su equipo y su nuevo entrenador, Samu López, Carlos tomó el micrófono con la voz cargada de significado: “Nadie sabe lo que hemos pasado. Ha sido duro, hemos trabajado como nadie para estar aquí”.
Más tarde, ante las cámaras de Eurosport, el tono cambió de la emoción a la reivindicación. Al ser preguntado por quién se acordaba en ese instante, Alcaraz sorprendió con una honestidad cortante:
“Me acuerdo de los que dijeron que no lo conseguiría. De los que pensaban que no pasaría de cuartos. En teoría debería pensar en mi equipo, pero esa mentalidad es la que me ha traído hasta aquí. No he venido a decirle nada a nadie, sino a demostrarme a mí mismo que puedo solventar cualquier problema”.
El respeto de las leyendas
La victoria tuvo un sabor especial por los testigos de excepción. Carlos no dejó pasar la oportunidad de dirigirse a un Nadal emocionado en el palco: “Viniste a verme cuando tenía 14 años y no habías vuelto. Es un honor y un privilegio que estés aquí hoy”.
Por su parte, Novak Djokovic demostró por qué es el más laureado de la historia con un discurso lleno de clase y una pizca de humor:
- A Carlos: “La mejor palabra para definirte es histórico, legendario. Estoy seguro de que nos veremos muchas veces en los próximos diez años”.
- A Nadal: “Se me hace raro verte ahí en la grada y no aquí en la pista, pero es un honor que hayas venido”.
Con este título, Alcaraz no solo levanta un trofeo; reclama su lugar en el Olimpo, cerrando el debate sobre su capacidad para dominar todas las superficies antes que nadie en la historia.
Agencias
