NotMid 03/01/2026
EDITORIAL NotMid
Apenas un mes después del estrepitoso fracaso de su última narrativa mediática, los sectores del oficialismo intentan posicionar un nuevo guion: acusar a María Corina Machado de “sabotear” la relación con Estados Unidos al insistir en una transición democrática. Sin embargo, esta maniobra dialéctica ha sido desmantelada de forma fulminante por dos figuras clave en Washington: Laura Dogu y Marco Rubio.
La diplomacia y la política exterior estadounidense han enviado mensajes inequívocos que dejan poco margen a la interpretación:
- La ruta de las tres fases: Laura Dogu confirmó su encuentro con Delcy y Jorge Rodríguez con un propósito estricto: reiterar el plan de tres fases trazado por la administración, donde la transición democrática es el eje innegociable.
- Advertencia sobre la amnistía: La mención de Dogu a la “reconciliación” no es un gesto de debilidad, sino un recordatorio estratégico sobre la amnistía; una señal clara para figuras como Diosdado Cabello sobre los límites de su margen de maniobra.
- Ilegitimidad de origen: Por su parte, Marco Rubio ha sido tajante al recordar que la estructura de poder que representa Delcy Rodríguez carece de la misma legitimidad que la de Nicolás Maduro. El mensaje es transparente: no habrá reconocimiento democrático sin una ruta electoral verificable y una transición real.
La estrategia de intentar culpar a la oposición del aislamiento del régimen se ha estrellado contra la realidad geopolítica. Washington no está comprando “humo”, sino exigiendo resultados.
