NotMid 02/02/2026
EDITORIAL NotMid
A casi un mes del 3 de enero, el panorama político venezolano se decanta entre la euforia de las liberaciones y la frialdad de los hechos. No hay espacio para el autoengaño: las excarcelaciones que hoy celebramos, y la amnistía que asoma en el horizonte, no son concesiones gratuitas. Son el resultado directo del 3 de enero, una fecha que, a su vez, es hija legítima e inevitable del 28 de julio. Sin el coraje del voto y el quiebre de la narrativa oficialista, hoy no estaríamos contando regresos a casa.
El silencio de los sables
Mientras tanto, en los cuarteles impera un mutismo sepulcral. Vladimir Padrino y su cúpula le han propinado un golpe letal a la reputación de los sistemas de armas rusos y chinos en el mercado global; una debacle técnica y estratégica que tendrá repercusiones geopolíticas de largo aliento. Sin embargo, esperar un mea culpa del Alto Mando sobre su incapacidad para garantizar la integridad territorial es una ingenuidad. No se le pueden pedir peras al olmo, ni honor a quien ha hecho del repliegue su única estrategia de defensa.
Diplomacia sin alfombra roja
Es imperativo desmantelar las narrativas interesadas sobre la presencia estadounidense. La embajadora Laura Dogu ejerce funciones como Encargada de Negocios; un tecnicismo que no es menor. Al no requerir plácet, su estancia en Caracas no otorga una onza de legitimidad al gobierno de Delcy Rodríguez —una administración que transita el precario camino de lo de facto. Quienes intenten vender esto como un reconocimiento internacional, no son más que embaucadores de oficio.
El fin de la utopía de cartón
El “Estado Comunal” ha quedado definitivamente encunetado. En un giro de 180 grados, el socialismo del siglo XXI y su mística petrolera se esfumaron de un solo golpe. El antimperialismo, antes eje central del discurso, está siendo borrado con corrector líquido de la jerigonza oficial para dar paso a un capitalismo de supervivencia. Siempre supimos que el chavismo era marxista, pero no de la estirpe de Karl, sino de Groucho: “Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”.
Hoy, la urgencia es una sola: que esta semana no quede un solo preso político tras las rejas. La libertad no es una moneda de cambio, es un derecho que la realidad ya les ha cobrado con creces.
