Una nueva investigación utiliza modelos matemáticos y satélites para “radiografiar” el continente blanco, descubriendo valles y canales que son clave para predecir el aumento del nivel del mar.
NotMid 25/01/2026
Ciencia y Tecnología
El mayor desierto del mundo, al descubierto
La Antártida es una de las superficies más enigmáticas del sistema solar, comparable en escala a los planetas rocosos que exploramos con sondas espaciales. Con 14,2 millones de kilómetros cuadrados —una extensión similar a Europa e India juntas—, representa el desierto más grande de la Tierra. Sin embargo, su verdadera piel permanece oculta.
El desafío de cartografiarla es colosal: una capa de hielo que alcanza los 5 kilómetros de espesor protege su relieve. Hasta ahora, ver qué hay debajo requería misiones terrestres y espaciales extremadamente costosas.
La técnica IFPA: “leer” las arrugas del hielo
Un equipo liderado por Helen Ockenden, de la Universidad Grenoble-Alpes, ha logrado publicar el mapa más detallado de la topografía subglacial hasta la fecha. La clave no ha sido solo mirar “a través” del hielo, sino interpretar cómo este se mueve.
Mediante el Análisis de Perturbaciones del Flujo de Hielo (IFPA), los científicos han deducido el relieve a partir de las ondulaciones y remolinos que aparecen en la superficie helada. Es como intentar adivinar la forma de una roca en el fondo de un río observando cómo se perturba el agua en la superficie.
¿Cómo funciona? Los modelos matemáticos procesan la deformación del hielo, el deslizamiento sobre la roca y los procesos de congelación en la base, combinando estos datos con observaciones satelitales y estudios geofísicos.
Un salto de gigante respecto a Bedmap3
Aunque en marzo de 2025 el British Antarctic Survey publicó Bedmap3, este se basaba en radares de penetración y métodos de interpolación (estimaciones de datos faltantes). El nuevo mapa de Ockenden ofrece una resolución de entre 2 y 30 kilómetros, revelando accidentes geográficos que antes eran invisibles:
- Canales escarpados: Posibles antiguos sistemas de drenaje montañosos.
- Valles en forma de “U”: Gigantescas depresiones similares a los valles glaciares que vemos en otras cordilleras terrestres.
¿Por qué es vital para nuestro futuro?
No es solo curiosidad geográfica; es una cuestión de supervivencia climática. La Antártida es el termómetro del mundo, y conocer su suelo es fundamental por dos razones:
- Fricción y movimiento: El relieve determina qué tan rápido fluye el hielo hacia el océano. Saber si el lecho es liso o rugoso ayuda a predecir la velocidad del deshielo.
- El efecto Albedo: El hielo blanco refleja la radiación solar. Si se funde, la roca oscura expuesta absorberá más calor, acelerando el calentamiento global.
Se estima que, si el manto de hielo se derritiera por completo, el nivel del mar podría subir 60 metros. Este mapa, publicado en la revista Science, es la nueva hoja de ruta para entender cómo y cuándo cambiarán nuestras costas.
Agencias
