Los “fisgones de cabecera” de China, que analizan en internet los rumores de cambios en el poder, tienen mucho trabajo mientras Xi aparta a sus propios aliados.
NotMid 23/08/2025
ASIA
Tras asegurar un tercer mandato en 2022 y rodearse de aliados, el líder chino Xi Jinping ha intensificado las purgas dentro del Partido Comunista. Esta campaña, que parece no tener fin, genera preguntas sobre sus motivaciones y sus posibles consecuencias. ¿Por qué, a pesar de tener un poder aparentemente consolidado, Xi no detiene esta práctica?

Los militares fueron los más afectados por la purga de Xi en China (REUTERS/Florence Lo)
La paranoia como motor
Una de las principales razones detrás de las purgas es la paranoia inherente a los regímenes autoritarios. Stephen Kotkin, de la Institución Hoover, explica que en estos sistemas, el control total de las fuerzas militares y de seguridad es fundamental para la supervivencia del líder. Sin embargo, incluso los funcionarios más leales desarrollan sus propias redes e intereses, creando riesgos potenciales. Para gestionar un sistema tan vasto, Xi debe purgar, reorganizar y enfrentar a unos funcionarios contra otros para mantener el control.
Kotkin enfatiza que esto no se trata de un problema personal de Xi, sino de las dificultades inherentes a la gestión de un sistema tan inmenso y complejo.
La lógica de Stalin: un ciclo vicioso
El experto de Stanford, Wu, señala que existe un patrón histórico en el que las purgas políticas siguen a los fracasos de gobernanza, un ciclo que se repitió con Stalin y Mao, y que ahora se observa en Xi.
- Stalin intensificó la Gran Purga después de una hambruna devastadora causada por sus políticas.
- Mao lanzó la Revolución Cultural tras la Gran Hambruna de China, resultado de sus decisiones desastrosas.
- Xi ha acelerado las purgas después de los fracasos de su política de “Covid Cero”, las medidas económicas regresivas y las polémicas decisiones de política exterior.
Según Wu, existe una relación de espiral que se retroalimenta entre el poder altamente centralizado y los desastres de gobernanza. Cuanto peor es la gobernanza, mayor es la purga; y cuanto mayor es la purga, más se estrecha el control. Wu llama a este fenómeno la “lógica de Stalin”.
Descontento entre la élite y la búsqueda de vulnerabilidades
A diferencia de Stalin y Mao, quienes gozaban de un apoyo popular más amplio, la situación de Xi parece ser diferente. Aunque nadie predice el fin de su gobierno, la especulación sobre su control del poder podría ser un indicio de crecientes tensiones con la élite del Partido Comunista.
Cai Xia, una exprofesora del Partido que ahora es crítica con el régimen, afirma que las élites toleraron a Xi mientras consolidaba el poder porque sus privilegios no se veían afectados. Sin embargo, las purgas y los problemas económicos de China ahora les están afectando más directamente. Cai cree que, si esta situación continúa, la élite podría llegar a pensar que no será Xi quien caiga, sino el propio partido.
Este descontento potencial no ha pasado desapercibido. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos ha lanzado campañas de reclutamiento en mandarín dirigidas a funcionarios chinos, sugiriendo que creen que hay desafección en las filas de la élite.
A pesar de que el gobierno de Xi parece fuerte, su futuro dependerá de si logra mantener la lealtad de la élite del partido. La verdadera vulnerabilidad de este régimen podría surgir cuando sus miembros comiencen a dudar, ya que la campaña de purgas de Xi choca con el modelo capitalista favorecido por sus predecesores, Jiang Zemin y Hu Jintao. Según Wu, este conflicto no se puede resolver simplemente sustituyendo a miles de funcionarios, lo que podría indicar que el ciclo de purgas continuará.