NotMid 27/01/2026
Ciencia y Tecnología
Una investigación pionera del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España ha revelado un fenómeno sorprendente: los infartos que ocurren durante la noche provocan un daño menor al corazón en comparación con los diurnos. La clave de esta diferencia no reside en el corazón mismo, sino en el comportamiento de los neutrófilos (glóbulos blancos).
El “caballo de Troya” del sistema inmune
Aunque los neutrófilos son esenciales para defendernos de infecciones, tras un infarto pueden convertirse en un arma de doble filo. El Dr. Mario Boskis (MN 74.002), cardiólogo y especialista en longevidad, explica que estas células acuden al corazón para limpiar restos celulares y ayudar a la cicatrización, pero su agresividad suele causar un “daño colateral” masivo en el tejido sano.
La diferencia entre el día y la noche
El estudio, publicado en el Journal of Experimental Medicine, identificó que estos guerreros del sistema inmune tienen un reloj biológico propio:
- En la noche: Los neutrófilos son más “precisos”. Acuden a la zona dañada sin atacar el tejido sano circundante.
- En el día: Pierden su direccionalidad, volviéndose más tóxicos y destructivos para el músculo cardíaco.
El hallazgo: “Engañar” a las células para proteger el corazón
El equipo liderado por el Dr. Andrés Hidalgo y la Dra. Alejandra Aroca-Crevillén no solo observó este patrón, sino que desarrolló una estrategia para manipularlo.
Mediante el uso de un compuesto farmacológico en modelos experimentales, los científicos lograron bloquear el reloj molecular de los neutrófilos. Al hacerlo, las células se mantienen en “estado nocturno” incluso durante el día, reduciendo drásticamente la inflamación innecesaria.
“El compuesto imita un factor nocturno natural. Básicamente, ‘engaña’ a los neutrófilos haciéndoles creer que es de noche para disminuir su actividad tóxica”, afirma el Dr. Hidalgo.
Impacto clínico: Menos insuficiencia cardíaca
Casi el 50% del daño total tras un infarto es causado por la respuesta inflamatoria de estas células. Al modular este “checkpoint circadiano”, se abren puertas a beneficios críticos:
- Protección cardíaca: Se limita la muerte de tejido sano durante las horas pico de riesgo.
- Mejor recuperación: Se evita que el corazón progrese hacia una insuficiencia cardíaca crónica.
- Defensas intactas: A diferencia de otros fármacos inmunosupresores, esta técnica reduce el daño inflamatorio sin desproteger al organismo frente a infecciones.
Este avance, que integra datos de miles de pacientes del Hospital 12 de Octubre, marca el inicio de una nueva era en la medicina: la terapia basada en la regulación temporal, donde el éxito del tratamiento depende de entender (y controlar) los tiempos de nuestra propia biología.
Agencias
