NotMid 03/01/2026
USA en español
WASHINGTON D.C. – Exactamente 35 años después de la detención del general Noriega en Panamá, Estados Unidos ha reafirmado su maestría en operaciones de extracción de líderes extranjeros. La misión para capturar a Nicolás Maduro, bautizada como “Operación Resolución Absoluta”, se ha saldado con un éxito rotundo: objetivo cumplido y cero bajas. Un caso que, sin duda, será estudiado en detalle en las academias militares del mundo.
Las fuerzas especiales Delta, siguiendo el precedente de la “Operación Lanza de Neptuno” que abatió a Osama Bin Laden, replicaron el apartamento-búnker donde se escondía Maduro. Este meticuloso ensayo, semanas antes de la incursión, evidencia una inteligencia interna de alta calidad y una geolocalización precisa, cortesía de la CIA. A diferencia de la operación contra el líder de Al Qaeda, esta vez un equipo de agentes de la DEA y el FBI acompañó a los militares, con la orden expresa de leerle a Maduro la acusación formal de la justicia estadounidense.
La incursión nocturna en Caracas emuló el raid de Abotabad, Pakistán: helicópteros volando a baja cota para una precisión milimétrica. En medio de la operación, uno de los aparatos sufrió daños y fue detonado por su propia tripulación. Según Donald Trump, el helicóptero de la misión en Caracas fue atacado desde tierra, hiriendo a dos militares estadounidenses, aunque logró mantenerse en el aire. La ausencia de respuesta antiaérea venezolana resultó notable; no se detectaron disparos de ametralladoras pesadas ni el lanzamiento de misiles Manpads, pese a que Caracas posee miles. Los únicos impactos registrados fueron los misiles Tomahawk que, lanzados desde buques de guerra, neutralizaron las baterías rusas Buk y S300 antes del desembarco.
Los protagonistas del asalto fueron los “Night Stalkers” del 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, famosos por su pericia en vuelos nocturnos, los mismos que trasladaron a los Navy SEALs a la guarida de Bin Laden. Los imponentes helicópteros Chinook, de doble hélice, volaron escoltados por cazas F-22 y F-35, además de drones. A la 1:01 AM (2:01 AM hora de Caracas), los comandos descendieron en la fortaleza de Maduro. Iban equipados con sopletes y material de demolición que, finalmente, no necesitaron: Maduro y su esposa, dormidos, no tuvieron tiempo de acceder a la zona blindada del búnker.
“Maduro y su esposa se rindieron”, declaró Trump. En cuestión de minutos, fueron esposados y custodiados hacia los aparatos. Dos horas y media más tarde, aterrizaron en el buque Iwo Jima. La incógnita ahora es si esta operación, como la de Bin Laden, culminó con la palabra clave: “Gerónimo”.
Agencias
