El recrudecimiento de los ataques rusos en pleno invierno pone en jaque la mediación de Washington, evidenciando una brecha insalvable entre las promesas de paz en Florida y el terror táctico sobre el terreno
NotMid 04/02/2026
MUNDO
Rusia ha vuelto a demostrar que su estrategia diplomática corre por carriles paralelos a su maquinaria de guerra. En la madrugada del martes, mientras las delegaciones se preparaban para verse las caras en los Emiratos Árabes Unidos, Moscú lanzó el ataque “más poderoso” del año contra la infraestructura energética de Ucrania.
Con temperaturas que se desplomaron hasta los -23°C, el bombardeo no solo buscaba la destrucción material, sino el colapso moral de la población civil. Según la primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko, el sistema eléctrico ha sido golpeado 217 veces en lo que va de año, una cifra que dibuja un patrón de “genocidio infraestructural” destinado a convertir las ciudades ucranianas en espacios inhabitables.
La polémica exégesis de Donald Trump
Uno de los puntos más críticos de esta nueva fase del conflicto es la interpretación que la Casa Blanca hace de las agresiones rusas. Lejos de condenar el ataque como una ruptura de la confianza, el presidente Donald Trump salió en defensa de la “palabra” de Vladímir Putin.
Según Trump, la promesa de no atacar mientras duraran las negociaciones expiró técnicamente el domingo. “Él se mantuvo firme de domingo a domingo”, declaró el mandatario estadounidense, minimizando el hecho de que el retraso en las conversaciones se debió a factores externos (las tensiones en Oriente Próximo). Esta postura ha encendido las alarmas en Kiev, donde se percibe que Washington está más interesado en validar la narrativa del Kremlin para acelerar un cierre en falso del conflicto que en garantizar la seguridad ucraniana.
“Así es como se ve un ‘alto el fuego’ ruso: acumular misiles durante un breve deshielo para atacar cuando el frío es más letal”. — Mykhailo Podolyak, asesor presidencial ucraniano.
El eje Florida-Abu Dhabi: ¿Una paz a espaldas de Europa?
La arquitectura de estas negociaciones es inusual y genera una profunda desconfianza en las capitales europeas. El proceso no solo se nutre de los encuentros en Emiratos, sino de reuniones discretas en Mar-a-Lago (Florida).
- Los actores: La presencia de Jared Kushner y el enviado Steve Witkoff junto al ruso Kirill Dmitriev sugiere una diplomacia de “canales traseros” donde el pragmatismo empresarial prima sobre los principios de soberanía territorial.
- El contenido: Se especula con una “paz por territorios” que Europa considera inaceptable por el precedente que sentaría para la seguridad del continente.
El nudo gordiano: La soberanía del Donbás
El principal escollo sigue siendo la titularidad del Donbás. La propuesta de Washington de crear una zona desmilitarizada ha sido recibida con frialdad por ambas partes:
- Ucrania: Teme que una zona desmilitarizada sea simplemente una “pausa operativa” para que Rusia se rearme y lance una ofensiva final en unos años. Exige la retirada total a las fronteras de 1991.
- Rusia: El Kremlin, fortalecido por su avance territorial y el soporte económico de sus aliados, reclama el Donbás como condición sine qua non para cualquier cese de hostilidades.
Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, ha jugado a la ambigüedad: habla de “acercamiento de posturas” en temas técnicos, pero mantiene la amenaza de seguir combatiendo hasta que Kiev tome “decisiones” —un eufemismo para la capitulación territorial—.
Consecuencias para la Alianza Atlántica
Este escenario coloca a los aliados europeos en una posición insostenible. Mientras el Reino Unido de Keir Starmer y el eje franco-alemán intentan mantener el flujo de ayuda militar, ven cómo el eje Washington-Moscú negocia un nuevo mapa de Europa sin contar con Bruselas.
La reunión del jueves en Abu Dhabi, liderada por Rustem Umerov (Kiev) e Igor Kostyukov (Moscú), no es solo una negociación sobre Ucrania; es un test sobre quién ostenta realmente la autoridad para redibujar las fronteras internacionales en el siglo XXI. Si el modelo de “negociación bajo bombardeo” de Putin prevalece con el beneplácito de Trump, el orden internacional post-1945 habrá terminado de desmoronarse entre la nieve de Ucrania y la arena del desierto emiratí.
Agencias
