NotMid 06/02/2026
IberoAmérica
El aterrizaje de José Luis Rodríguez Zapatero en Caracas, orquestado por los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, marca el inicio de una etapa crítica en el proceso de amnistía venezolano. Bajo el paraguas de una “redemocratización a medida” —surgida tras la captura de Nicolás Maduro—, el exjefe del Gobierno español retoma su papel de mediador con una agenda que levanta tantas expectativas como sospechas.
El Palacio de Miraflores como epicentro
Zapatero mantendrá un encuentro clave a mediodía con la presidenta encargada en el Palacio de Miraflores, replicando la liturgia protocolaria que durante una década sostuvo con Maduro. Paralelamente, la Embajada de España coordina reuniones con figuras del espectro no chavista, incluyendo a:
- Henrique Capriles: Líder del sector “ultramoderado” en la Asamblea Nacional.
- Enrique Márquez: Excandidato presidencial, recientemente liberado tras más de un año en prisiones políticas.
La sombra del “blanqueamiento”
Históricamente, el rol de Zapatero ha sido cuestionado por sectores de la oposición democrática, quienes lo acusan de legitimar las maniobras del régimen. Su historial reciente pesa en el ambiente: el aval a la “mesita de diálogo” en 2020 junto a Serguéi Lavrov, su silencio ante el megafraude electoral de 2024 y su presión dentro del Grupo de Puebla para blindar a Maduro frente a las críticas internacionales.
En esta ocasión, el objetivo del “chavismo reciclado” es claro: que Zapatero impulse acuerdos entre el oficialismo y un sector de la Asamblea Nacional que muchos consideran una oposición hecha a medida, compuesta por:
- Diputados afines a la línea de Zapatero.
- Los “alacranes”: Políticos vinculados a la red de Alex Saab.
- Marionetas del TSJ: Interventores de partidos cuyos líderes legítimos fueron desplazados.
El dato: Esta estructura parlamentaria carece de representantes de la oposición democrática mayoritaria, que según diversos analistas y datos electorales, representa al menos al 70% del electorado.
Fichas en el tablero: Eudoro González y Acción Democrática
Zapatero cuenta con el apoyo logístico de Eudoro González, pieza fundamental en el complejo exilio de Edmundo González Urrutia en España. La apuesta actual se centra en la “legalización” de los partidos intervenidos por el Tribunal Supremo, un paso que el oficialismo vende como apertura democrática.
Mientras tanto, la oposición real intenta aprovechar la presión de Estados Unidos para reorganizarse tras 17 meses de persecución. Acción Democrática (AD), bajo el mando de Henry Ramos Allup, busca su renovación interna. La histórica alianza de AD con el PSOE —que se remonta a la era de Carlos Andrés Pérez y Felipe González— vuelve a ser un eje de influencia determinante en este nuevo capítulo de la crisis venezolana.
Agencias
