NotMid 13/12/2025
EUROPA
La última semana ha sido pródiga en señales preocupantes desde Estados Unidos, difícilmente interpretables como episodios inconexos. La suma de filtraciones, exabruptos presidenciales y la nueva doctrina de seguridad nacional estadounidense converge en un desconcertante ultimátum para Europa: asumir su propia defensa o enfrentar la reducción de la implicación norteamericana.
Analizar este panorama es como intentar acertar en una diana volandera desde un columpio con ráfagas de viento cruzadas. Pero precisamente en esta situación de inestabilidad, es acuciante separar el ruido de las nueces y extraer conclusiones sobre el vínculo atlántico y la urgente necesidad de una autonomía estratégica europea.
Las Cuatro Señales del Desencuentro
Las preocupaciones se cimentan en cuatro hechos clave que revelan la erosión de la alianza:
- 1. El Plazo del Pentágono: Una filtración de Reuters señala 2027 como fecha límite para que Europa lidere, coordine y sostenga las operaciones convencionales de la OTAN, bajo amenaza de una menor implicación de EE. UU.
- 2. El Desdén Doctrinal: La nueva Estrategia de Seguridad Nacional abandona el entendimiento de Europa como socio estructural, tachándola de continente “culturalmente erosionado, políticamente vacilante e incapaz de controlar su seguridad”.
- 3. La Línea Trump: En su entrevista con POLITICO, el presidente Trump insistió en que Europa está “malacostumbrada” y que Washington no tiene por qué ofrecer garantías automáticas de defensa.
- 4. La Debilidad del Hard Power: La creciente constatación de que el entramado de defensa europeo, debilitado por la dependencia norteamericana, no se sostiene ni a corto plazo, como se evidenció en la reunión de urgencia en Londres con líderes clave.
Tareas Pendientes: Claridad y Determinación
Europa adolece de carencias mayores que debe asimilar y afrontar. El diagnóstico es claro: no faltan herramientas, sino claridad y determinación.
1. Una Política Coherente hacia Rusia
Urge articular una política hacia Rusia más allá de Ucrania. El conflicto ha absorbido toda la atención, pero no ha resuelto la cuestión de fondo: cómo convivir con un vecino que seguirá afectando a la estabilidad. Europa debe pensar Rusia desde Europa, combinando realismo y firmeza, disuasión y diplomacia, sin depender de la óptica fluctuante de Washington.
2. Restaurar la Cultura de la Decisión
La UE dispone de un gran capital geopolítico —su mercado interior— y de mecanismos institucionales que amparan medidas de calado (sin necesidad de reformar los Tratados). Sin embargo, titubea. El contexto actual no permite refugiarse en la cultura de la gestión; demanda restaurar la cultura de la decisión para asumir costes, fijar una dirección y priorizar, como ya ha ocurrido en crisis anteriores.
3. El Consejo de Seguridad Europeo (Artículo 42.7)
En este marco, cobra sentido la propuesta de constituir un Consejo de Seguridad europeo para dar operatividad directa al artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, nuestro equivalente al artículo 5 de la OTAN. Esta activación es un instrumento que la UE podría poner en marcha de inmediato.
Nota: La exclusión de España en este diálogo clave (actualmente entre Berlín, París, Roma, Varsovia y Londres) es un desafío estructural que debe resolverse, pues la Península Ibérica es un anclaje geopolítico clave para la cohesión de la Unión, especialmente ante la ampliación hacia el Este.
La Base de la Autonomía: Mercado y Financiación
La provocación americana nos conmina a dejar de procrastinar en la dimensión económica, que es la base de cualquier autonomía estratégica real.
- Coronar el Mercado Interior: Completar el mercado interior a 2028 (en capitales, servicios, energía y telecomunicaciones) es la base de una reacción proporcionada al reto. Sin rematar el mercado, no hay escala.
- Política Industrial y Energía: Es imprescindible elaborar una política industrial realista y reorientar la política energética para disponer de energía firme y asequible. Sin industria, no hay autonomía estratégica.
- Financiación Compartida: Si se va en serio con la industria de defensa, la Unión deberá volver a lo que mejor sabe hacer: aumentar el sobre. Vencer la fragmentación y la protección de campeones nacionales solo se logrará incorporando esta agenda en un paquete enjundioso que, como con el euro o NextGenerationEU, compense a todos.
Pragmatismo en el Vínculo Atlántico
Mientras, Estados Unidos seguirá presionando para que Europa permanezca como cliente cautivo. Aquí se impone el pragmatismo: el vínculo atlántico, despojado incluso de toda componente emocional, nos es indispensable, y la cooperación militar con Washington seguirá siendo esencial.
Pero indispensable no equivale a incondicional. Europa necesita desarrollar capacidades propias para que el diálogo con Estados Unidos se equilibre y superemos la prolongada trayectoria de dependencia que nos ha permitido una “vida muelle” en el mundo.
Conclusión
Europa se debate hoy en arenas movedizas estratégicas. La clave para salir de ellas no es la desazón o el tremendismo, sino la claridad y la firmeza. Recuperando el equilibrio y potenciando con determinación los instrumentos que ya posee, la Unión podrá alcanzar terreno firme y mantener con Estados Unidos un diálogo cimentado en la responsabilidad mutua, no en la subordinación.
Agencias
