NotMid 10/01/2026
EUROPA
La sombra de una intervención militar estadounidense sobre el Ártico ya no es una teoría de conspiración en Dinamarca, sino un temor social medible. Casi cuatro de cada diez daneses creen que Estados Unidos invadirá Groenlandia durante la presidencia de Donald Trump, según una reciente encuesta de Voxmeter para la agencia Ritzau.
Los datos son reveladores: un 38% de la población considera probable que Washington tome el control de la isla por la fuerza. Mientras un 10% se muestra “totalmente de acuerdo” con esta posibilidad, otro 28% la ve plausible. Frente a ellos, apenas un 28,6% de los encuestados descarta por completo la hipótesis de una invasión, en un sondeo realizado entre el 6 y el 9 de enero a 1.005 ciudadanos.
El detonante: “Por las buenas o por las malas”
Este clima de tensión estalló tras las declaraciones de Donald Trump el pasado viernes. El presidente estadounidense subió el tono al afirmar que no permitirá que “Rusia o China ocupen Groenlandia” y aseguró estar decidido a “hacer algo” con el territorio autónomo danés, subrayando una advertencia inquietante: “ya sea por las buenas o por las malas”.
Trump justifica esta postura en la seguridad nacional, alegando una presencia masiva de destructores y submarinos rusos y chinos en aguas circundantes. En un desafío directo a la historia, el mandatario cuestionó la soberanía de Copenhague: “El hecho de que desembarcaran allí con un barco hace 500 años no significa que sean dueños de esa tierra”, sentenció.
La respuesta de Groenlandia: “Queremos ser groenlandeses”
La reacción en la isla no se hizo esperar. Los cinco partidos del Parlamento groenlandés (Inatsisartut) emitieron un comunicado conjunto sin precedentes. Su mensaje fue tajante: rechazan tanto la tutela danesa como la anexión estadounidense.
“No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses. Debemos decidir nosotros mismos el futuro de nuestro país, sin presiones ni interferencias de otras potencias”, afirmaron los líderes políticos de la isla.
Un jaque al orden mundial
Mientras la Casa Blanca admite que “reflexiona activamente” sobre la compra de la isla —sin descartar la opción militar—, el resto de Europa observa con estupor. Dinamarca y sus aliados advierten que una acción unilateral de EE. UU. no solo sería una agresión a un socio, sino el acta de defunción de la arquitectura de seguridad internacional.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha sido clara en su advertencia: una toma norteamericana de Groenlandia acabaría con todo el sistema de alianzas actual, incluida la OTAN, dinamitando el orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Lo que comenzó como un comentario extravagante se ha transformado en la crisis diplomática más grave en décadas dentro del bloque occidental.
Agencias
