NotMid 12/02/2026
IberoAmérica
Los estudiantes venezolanos vuelven a las calles este 12 de febrero, Día de la Juventud. “¿Seguirán movilizados por sus ideales?”, preguntó —con una mezcla de audacia y protocolo— la locutora de Venevisión. Resultó una interrogante inusual para un canal que, tras una década doblegado al oficialismo, suele preferir el silencio de los programas de cocina o el escapismo de un karaoke de salsa antes que el pulso político.
Rosa Cucunuba, vicepresidenta de la Federación de Centros Universitarios (FCU), no dejó pasar la grieta frente al micrófono: “Sin duda alguna. Seguiremos movilizados y concentrados de forma pacífica. Exigimos que se respeten nuestros derechos y la voluntad de los venezolanos. Esto no es solo de los estudiantes; invitamos a toda la sociedad civil a unirse”, sentenció.
La convocatoria universitaria no solo busca retomar el asfalto, sino exigir la libertad de los 800 presos políticos que aún permanecen en las cárceles del régimen. El escenario para hoy augura un nuevo y desigual pulso: de un lado, el entusiasmo democrático; del otro, la maquinaria estatal que moviliza empleados públicos bajo coacción, traslada consejos comunales en autobuses y suma a milicianos y sectores religiosos cooptados por el poder.
El retorno de los símbolos
Esta jornada de desafío ocurre bajo la sombra del fraude electoral de 2024 y el “muro del terror” edificado desde entonces. Sin embargo, el ambiente se caldeó ayer con el regreso triunfal de María Oropeza, dirigente de Vente Venezuela, a su natal Guanare. Tras 18 meses de reclusión bajo acusaciones fabricadas, Oropeza recorrió las calles en motocicleta, bandera en mano, evocando los hitos de la campaña de Edmundo González Urrutia.
“Cierren los casos inventados y abran las puertas de los centros de tortura. Jamás debimos estar presos”, exclamó Oropeza ante una multitud que la recibió como a una heroína.
María Corina Machado celebró el retorno en sus redes, calificándolo como el reconocimiento de un pueblo a una “líder excepcional” que ha entregado todo por la libertad.
La Ley de Amnistía: ¿Justicia o trampa?
Mientras la calle hierve, el debate político se traslada a la Ley de Amnistía. El proyecto ha desatado alarmas por las “trampas” legales que podrían dejar tras las rejas a 175 militares y decenas de civiles bajo cargos de “delitos de odio”.
La retórica oficialista no cede. Diosdado Cabello, desde su plataforma televisiva, advirtió que “amnistía no significa amnesia”, mientras el ala radical del chavismo maniobra para cerrar definitivamente el camino de regreso a figuras como Machado, Leopoldo López y Julio Borges, bajo acusaciones de traición a la patria.
Venezuela se enfrenta hoy a un espejo: la juventud que no olvida contra un sistema que intenta, a toda costa, imponer el silencio.
Agencias
