NotMid 13/02/2026
EDITORIAL NotMid
Las reuniones de la Comisión Especial para la Ley de Amnistía no son un diálogo; son un ejercicio de fariseísmo puro. Con una puesta en escena ensayada, el poder simula empatía mientras se sienta a “escuchar” a los familiares de las víctimas. Es una atención de vitrina, un amague de interés que esconde una crueldad burocrática.
Si por los comisarios fuera, se declararían en sesión permanente hasta el fin de los tiempos. Les sobran los meses, los años y las décadas, porque su verdadero objetivo no es la justicia, sino administrar el tiempo del dolor. Necesitan mantener el contingente de rehenes tras las rejas como una póliza de seguro para preservar su silla.
Actúan con la distancia de quien analiza un problema ajeno, como si los nombres en sus expedientes no fueran responsabilidad de su propio sistema. Nos piden creer que este circo es en aras del derecho, cuando en realidad es una coreografía de la simulación.
Parafraseando la voz inmortal de La Lupe: lo suyo es puro teatro. Una actuación falsificada, cínica y desgarradora. Pero que no se engañen: a esta obra barata, por más que intenten alargar el libreto, ya se le va acercando el final. El telón está por caer sobre la mentira.
