España pierde el paso en la capital comunitaria.
NotMid 14/02/2026
OPINIÓN NotMid
Estimados lectores,
Normalmente, cuando una delegación nacional intenta “europeizar” un problema interno, el hemiciclo se vacía y la Comisión bosteza. El pasado martes ocurrió todo lo contrario.
El debate sobre la regularización de migrantes de Pedro Sánchez no fue un trámite; fue una emboscada de dos horas con más de 60 eurodiputados de medio continente pidiendo la palabra. Gobiernos desde Estocolmo hasta Roma, pasando por Berlín y Viena, lanzaron un mensaje unánime y preocupante: la medida de Madrid “socava el esfuerzo común” y “pone en riesgo la seguridad de Schengen”. Ya no es solo una crítica ideológica; es la percepción de que España actúa por libre en un bloque que exige coordinación.
Incluso el comisario de Inmigración, Magnus Brunner, ha abandonado su calculada ambigüedad. De un tibio “no es mi competencia” ha pasado a un correctivo seco: las regularizaciones no pueden ser un “cheque en blanco” y la credibilidad de Europa depende de que quien entra irregularmente, salga. Sánchez se enfrenta ahora a un aislamiento que tendrá su próxima prueba de fuego el 5 de marzo, en la reunión de ministros del Interior.
Esa pérdida de peso específico se hizo física el pasado jueves. Mientras Alemania, Italia y Bélgica sentaban a 19 países a la mesa con Ursula von der Leyen para rediseñar la economía europea, España se quedaba fuera.
La coreografía del desencuentro fue confusa: Moncloa dice que protestó; Italia lo niega; y el belga Bart de Wever remata asegurando que España simplemente decidió no ir. Sea por exclusión o por una “auto-exclusión” táctica para evitar fotos incómodas, el resultado es el mismo: si no estás en la mesa, estás en el menú. Ni siquiera el cumplimiento del 2% de gasto en Defensa parece calmar las aguas. La sombra de Trump y las exigencias de un 5% de inversión —un dardo lanzado con ironía por el embajador Matthew Whitaker— sitúan a Madrid en una posición defensiva y errática.
En medio del ruido diplomático, los datos socioeconómicos ofrecen una fotografía de la España que aspira a codearse con el norte. A 1 de enero de 2026, así se dibuja el Salario Mínimo en la UE (en 12 pagas):
| Posición | País | Salario Mínimo (2026) |
| 1º | Luxemburgo | 2.704 € |
| 3º | Alemania | 2.343 € |
| 6º | Francia | 1.823 € |
| 7º | España | 1.381 € |
| 22º | Bulgaria | 620 € |
Nota: Países como Italia, Austria o los nórdicos siguen confiando en la negociación colectiva sin fijar un mínimo legal.
Salarios Mínimos en la Unión Europea (Enero 2026)
| Rango | País | Salario Mensual (12 pagas) |
| Nivel Alto | Luxemburgo | 2.704 € |
| (> 1.500 €) | Irlanda | 2.391 € |
| Alemania | 2.343 € | |
| Países Bajos | 2.295 € | |
| Bélgica | 2.112 € | |
| Francia | 1.823 € | |
| Nivel Medio | España | 1.381 € |
| (1.000 € – 1.500 €) | Eslovenia | 1.278 € |
| Lituania | 1.153 € | |
| Polonia | 1.139 € | |
| Chipre | 1.088 € | |
| Portugal | 1.073 € | |
| Croacia | 1.050 € | |
| Grecia | 1.027 € | |
| Nivel Bajo | Malta | 994 € |
| (< 1.000 €) | República Checa | 924 € |
| Eslovaquia | 915 € | |
| Estonia | 886 € | |
| Hungría | 838 € | |
| Rumanía | 795 € | |
| Letonia | 780 € | |
| Bulgaria | 620 € |
Países fuera de la UE y casos especiales
- Suiza: No tiene un salario mínimo nacional, pero algunos cantones como Ginebra o Neuchâtel tienen mínimos muy altos que superan los 4.000 €.
- Reino Unido: El salario mínimo (National Living Wage) se sitúa en torno a los 2.350 € mensuales (sujeto a cambios en abril)
- Sin Salario Mínimo Legal: Hay 5 países de la UE que no fijan un mínimo por ley, sino que lo regulan mediante convenios colectivos por sectores: Dinamarca, Italia, Austria, Finlandia y Suecia.
Dato de interés: Aunque la diferencia entre el salario más alto (Luxemburgo) y el más bajo (Bulgaria) es de más de 4 veces, si ajustamos estas cifras al Poder Adquisitivo Real (lo que realmente puedes comprar en cada país), la brecha se reduce significativamente.
