NotMid 19/02/2026
USA en español
WASHINGTON – La Junta de Paz, el organismo concebido por el equipo de Donald Trump para supervisar la posguerra en Gaza, ha mutado antes de nacer en un experimento inédito: una estructura paralela diseñada para competir con la ONU en la gestión de crisis globales. Su puesta de largo este jueves en Washington ha seguido el manual de estilo del expresidente: un evento coreografiado para las cámaras, con líderes mundiales como figurantes y Trump como maestro de ceremonias.
Durante la sesión inaugural, Gaza fue el pretexto; la exhibición de poder, el fondo. Trump dominó el escenario con un monólogo que transitó entre el elogio propio y la anécdota irrelevante. Habló de su merecido Nobel de la Paz, de la película de su esposa y de sus filias y fobias personales, mientras presentaba a mandatarios extranjeros entre bromas y palmadas en la espalda. La tragedia en la Franja tuvo que esperar una hora para ser mencionada, relegada al turno de los técnicos.
Una empresa llamada “Paz”
La filosofía del nuevo órgano quedó clara en las palabras de Jared Kushner, yerno del presidente y arquitecto de la iniciativa. La Junta de Paz no busca ser una mesa de negociación diplomática, sino una junta de accionistas.
“Hemos intentado estructurar esto como una reunión de junta directiva del sector privado”, explicó Kushner. “Si judíos y musulmanes, israelíes y palestinos trabajan con estadounidenses y búlgaros bajo un objetivo común, podemos cambiar el futuro”.
Trump, por su parte, presumió de su influencia sobre los presentes, llegando a atribuirse el éxito electoral de figuras como el argentino Javier Milei: “Iba algo por detrás en las encuestas, pero con mi apoyo ganó”, sentenció.
La lista de invitados: Entre la afinidad y el miedo
La convocatoria fue un éxito de asistencia, aunque no de jerarquía. La lista de 47 países —que incluye a potencias como India, Reino Unido, Japón y Alemania— refleja una amalgama de intereses cruzados:
- Los ideológicos: Aliados estrechos como Nayib Bukele, Viktor Orbán o el propio Milei.
- Los pragmáticos: Países del Golfo (Arabia Saudí, Catar, EAU) que han entendido que el acceso a esta administración se garantiza “abriendo la cartera”.
- Los resignados: Naciones europeas y asiáticas que acuden por temor a perder su relevancia histórica o sufrir represalias comerciales.
Resulta especialmente sintomática la presencia de 14 miembros de la Unión Europea y de la propia Comisión Europea. Muchos asisten como “observadores”, pero su sola presencia legitima un órgano donde Trump se ha erigido como presidente vitalicio con derecho a veto y donde el acceso permanente ha llegado a subastarse por 1.000 millones de dólares.
El plan para Gaza: Amazon y Real Estate
Cuando finalmente se abordó la situación sobre el terreno, el lenguaje diplomático fue sustituido por la jerga de las startups. Se anunciaron los siguientes puntos clave:
- Financiación: EE. UU. aportará 10.000 millones de dólares, sumados a 7.000 millones prometidos por aliados de Asia Central y el Golfo.
- Control Militar: El general Jeffers dividirá Gaza en cinco sectores, comenzando el despliegue en Rafah con una fuerza de 12.000 policías y 20.000 soldados.
- Logística: Se prometió un sistema de distribución “a imitación de Amazon”.
- Negocio: Los expertos hablaron de “desbloquear el potencial inmobiliario” de una Franja hoy en ruinas, tratándola como un activo financiero de alto valor.
El asalto a la ONU
El objetivo final no es solo Gaza, sino el rediseño del orden internacional. Trump no ocultó su intención de que la Junta de Paz acabe supervisando a las Naciones Unidas. “Vamos a recuperarlas. La Junta se asegurará de que la ONU funcione correctamente”, afirmó, sugiriendo una tutela de facto sobre el organismo multilateral.
Mientras Marco Rubio advertía que “no hay Plan B para Gaza” y que el Plan A es la reconstrucción bajo este nuevo modelo, el evento cerraba como empezó: con vídeos propagandísticos y una cascada de elogios hacia el líder. En el centro de la foto, Trump; en la periferia, una Gaza que sigue esperando soluciones que no lleguen en formato de hoja de cálculo.
Agencias
