Un hito en la astronomía profunda
NotMid 01/01/2026
Ciencia y Tecnología
Por primera vez, una colaboración científica internacional de diez países ha logrado medir con precisión absoluta la masa y la ubicación de un planeta errante (aquellos que vagan por el espacio sin una estrella que los albergue). Mediante observaciones coordinadas desde la Tierra y el espacio, el equipo determinó que este “mundo solitario” tiene una masa similar a la de Saturno y se encuentra a unos 9.780 años luz del centro de la Vía Láctea.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Science, marca un antes y un después: lo que antes eran cálculos aproximados, hoy es información técnica alcanzable.
El desafío: ganarle al tiempo
La detección de estos cuerpos es extremadamente compleja porque no emiten luz propia. Solo se revelan mediante el fenómeno de microlente gravitacional: cuando la gravedad de un planeta invisible curva y magnifica la luz de una estrella lejana que pasa justo por detrás.
“La mayor dificultad fue el tiempo; este evento duró solo dos días”, explicó el Dr. Subo Dong, de la Universidad de Pekín. El éxito dependió de una “suerte extraordinaria”: mientras los telescopios terrestres KMTNet y OGLE monitoreaban el cielo, el telescopio espacial Gaia (ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra) justo escaneaba la misma región.

Observaciones simultáneas desde el telescopio Gaia y relevamientos terrestres como KMTNet y OGLE permitieron calcular el paralaje de microlente gravitacional./ OGLE
Paralaje: la clave para “pesar” un planeta invisible
La clave del descubrimiento fue el paralaje de microlente. Al observar el fenómeno desde dos puntos de vista muy distantes (la Tierra y el espacio), los científicos notaron que el brillo máximo de la estrella llegó a Gaia casi dos horas después que a los telescopios terrestres.
Esta diferencia de tiempo permitió calcular los datos específicos del objeto:
- Masa: 0,219 veces la de Júpiter (casi idéntica a Saturno).
- Distancia: Aproximadamente 3.050 pársecs (unos 9.943 años luz).
- Origen: Su tamaño sugiere que no se formó solo, sino que nació en un sistema estelar y fue expulsado tras una violenta interacción gravitatoria.
El futuro: de la casualidad al sistema
Hasta ahora, encontrar estos mundos dependía del azar. Sin embargo, este hito allana el camino para misiones futuras como el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA (lanzamiento previsto para 2027) y el telescopio Euclid, que buscarán sistemáticamente miles de estos planetas.
“Esto abre la puerta a detectar estos mundos de forma regular y no por pura coincidencia”, concluyó Dong. Entender a los planetas errantes es, en última instancia, entender la violenta historia de formación y supervivencia de nuestra propia galaxia.
