NotMid 05/01/2026
IberoAmérica
Se miraron a los ojos con la emoción de quienes saben que han burlado al destino. Delcy y Jorge Rodríguez, los hermanos que durante años fueron la sombra de Nicolás Maduro, acaban de concretar el sueño de cualquier dinastía política: el monopolio absoluto de los poderes del Estado. En una carambola geopolítica sin precedentes tras 27 años de chavismo, Delcy juró ayer como presidenta encargada mientras Jorge tomaba las riendas de la Asamblea Nacional. Han entrado en la historia, aunque sea por la puerta de atrás.
Un juramento entre la Biblia y el dolor “Cualquier cosa que venga de afuera siempre será peor”, clamó Jorge Rodríguez, en un intento de sacudirse el estigma de “traidor” que recorre las bases radicales del PSUV. A su lado, Delcy asumía el cargo con un juramento interminable, marcado por el “dolor” tras la intervención militar estadounidense.
Sin embargo, el simbolismo más potente lo puso “Nicolasito” Maduro Guerra. El hijo del líder caído portó una Biblia gigantesca para el juramento de Delcy, un gesto cargado de misticismo y reproche. Entre sollozos, lanzó un aviso a navegantes: “La Historia dirá quiénes fueron los traidores”. Un dardo directo a quienes, como los Rodríguez, parecen haber pactado una transición “teledirigida” con Washington para conservar el pellejo.
La purga y el miedo Bajo el manto de la “unidad nacional”, la represión no ha dado tregua. Mientras los Rodríguez estrenan despachos, el chavismo ha desatado una cacería humana bajo el nuevo decreto de conmoción:
- 7 periodistas detenidos en las últimas horas.
- Orden de captura inmediata para cualquier ciudadano que el régimen considere que apoyó el ataque de EE. UU.
- Control férreo: Organizaciones de DD.HH. alertan de que la “búsqueda y captura” es ahora la prioridad del Estado.
Diosdado y Padrino: los derrotados del 3 de enero En primera fila, como figuras de cera, presenciaron el ascenso de los hermanos los dos grandes perdedores de la jornada: Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López. El primero, con una recompensa de 25 millones de dólares sobre su cabeza, vio frustrado su deseo de presidir la Asamblea, pues Washington no aceptaría interlocución con el presunto capo del Cártel de los Soles. El segundo, jefe del generalato, se mantiene en el cargo por puro equilibrio de fuerzas, pero bajo la mirada de una nueva jefa civil.
El “Sheriff” da el visto bueno Mientras Maduro y Cilia Flores se enfrentan a la justicia en Nueva York, Donald Trump ya ha marcado la hoja de ruta desde la Casa Blanca. Con su estilo directo, el presidente estadounidense ha bendecido este nuevo escenario: “Ahora lo que hay que hacer es arreglar el petróleo y levantar el país. Después llegarán las elecciones”.
Washington estima una transición de uno a dos años bajo el mando de los Rodríguez, los únicos capaces de satisfacer, simultáneamente, a la revolución que se desmorona y al imperio que reclama su crudo. El futuro de Venezuela se escribe hoy en una mesa donde se sientan los hermanos Rodríguez, con el petróleo como moneda de cambio y la sombra de la traición como telón de fondo.
Agencias
