Feijóo tomó nota del cinismo presidencial y lanzó al aire la pregunta decisiva. Si un presidente del Gobierno no tiene responsabilidad en la dana, en el apagón, en la crisis ferroviaria… ¿para qué está?
NotMid 11/02/2026
OPINIÓN
JORGE BUSTOS
No habían transcurrido cinco minutos cuando Pedro Sánchez, el avestruz de Adamuz, antes galgo de Paiporta, deslizó su primera mentira de la mañana. “Nada aliviará el dolor de las víctimas…”. Hombre, presidente. Hay una cosa que ayudaría si nos atenemos a lo que declaran las propias víctimas que se personaron en el tribunal que investiga el accidente para exigir responsabilidades: la dimisión de su ministro de Transportes. Eso para empezar. Y de ahí para arriba.
Después, en un giro imprevisto de guion, Pedro empezó a decir verdades. Fue cuando se ciñó al relato de los acontecimientos siguiendo la cronología de las exclusivas que fue dando aquella semana este periódico: noticias desmentidas en falso por Óscar Puente y hoy admitidas sin rebozo por su puto amo. Pero de esos hechos el presidente extrajo la conclusión más cínica: rogó que nadie usara la tragedia para “crispar”. La súplica llegaba del mismo lado del muro que llama asesina a Ayuso por las residencias y a Mazón por la riada.
Pero la comparecencia descarriló definitivamente cuando el orador se puso a presumir del modélico mantenimiento del mejor ferrocarril del mundo, casi tan veloz como el cohete que cifra la insólita prosperidad española bajo su mandato. De existir algún culpable de todo esto, remató nuestro hombre, si acaso sería Rajoy. Mira, Pedro: si vas a poner a prueba las tragaderas de tus gobernados, hazlo al menos cuando se hayan secado las primeras flores depositadas sobre los nichos de los viajeros recién enterrados. Porque la disonancia que nace de la fricción entre el triunfalismo oficial y la experiencia cotidiana de los usuarios que siguen sufriendo el caos de Adif se pone a zumbar insoportablemente en las sienes hasta levantar un cabreo sordo, sistémico, vengativo. Y luego van los ciudadanos -esos “gremlins” de los que habla tu partido- y votan como votan.
Feijóo tomó nota del cinismo presidencial y lanzó al aire la pregunta decisiva. Si un presidente del Gobierno no tiene responsabilidad en la dana, en el apagón, en la crisis ferroviaria… ¿para qué está? Si nadie le cree, ¿para qué seguir escuchando? Consultados los extremeños y los aragoneses, solo queda escuchar a todos los españoles en unas generales. Pero el personal de cuidados paliativos que opera en el búnker medita ahora cómo aguantar legalmente hasta noviembre de 2027. Hasta el último segundo del último BOE. Un día después, sálvese quien pueda.
