NotMid 26/01/2026
EUROPA
A Mark Rutte no le quitan el sueño las formas de Donald Trump. Ni las filtraciones de mensajes privados ni el escarnio público parecen mellar la armadura del secretario general de la OTAN. “No me importa”, zanjó este lunes en el Parlamento Europeo con la frialdad de quien prioriza la supervivencia de la Alianza sobre el decoro diplomático.
Rutte no solo tolera al magnate; lo utiliza como estandarte. Ante una Eurocámara visiblemente incómoda, el neerlandés se deshizo en elogios hacia el presidente de EE. UU., atribuyéndole el mérito exclusivo del rearme europeo. “Sé que esto irrita a muchos de ustedes, pero el hecho de que países como España, Italia, Bélgica o Canadá vayan a alcanzar el 2% de gasto militar en 2025 nunca habría ocurrido sin Trump”, disparó Rutte. Su tesis es pragmática: el miedo a Washington ha logrado lo que décadas de diplomacia aliada no pudieron.
El “paraguas” o el abismo
El secretario general elevó el tono ante las críticas de los eurodiputados, lanzando un ultimátum que sonó a bofetada de realidad: si Europa aspira a una autonomía estratégica real sin el apoyo de EE. UU., el coste será astronómico.
“Si quieren ir por libre, no les bastará con un 5% de gasto militar; necesitarán un 10% y una capacidad nuclear propia de miles de millones. Perderían la garantía del paraguas nuclear estadounidense. Así que, a los que quieran intentarlo: buena suerte”, sentenció con ironía.
Groenlandia: El pacto en la sombra
Donde Rutte recuperó la cautela fue al hablar de Groenlandia. Tras el acuerdo que desactivó la amenaza de aranceles de Trump, el jefe de la OTAN pasó de puntillas sobre los detalles. Confirmó que la Alianza asumirá más responsabilidad en el Ártico para frenar el avance de Rusia y China, pero se lavó las manos respecto a las reuniones trilaterales entre Copenhague, Nuuk y Washington.
Rutte evitó mencionar la espinosa “vía Chipre” —que implicaría ceder soberanía de bases danesas a EE. UU.—, dejando en el aire la duda de si lo pactado será suficiente para saciar las ambiciones expansionistas de Trump.
Ucrania y la industria europea
Finalmente, Rutte lanzó un último dardo a la política comercial de la UE, pidiendo “flexibilidad” con el préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania. Su mensaje fue claro: no obliguen a Kiev a comprar solo productos europeos. “Europa está reconstruyendo su industria, pero hoy por hoy no puede suministrar lo que Ucrania necesita para sobrevivir”, concluyó, priorizando la efectividad militar sobre el proteccionismo económico de Bruselas.
Agencias
