NotMid 16/01/2026
DEPORTES
El síndrome del “hijo malcriado”
“He actuado como un padre por darle lo mejor a los niños y eso hace que se confundan”. Estas palabras de Florentino Pérez en su dimisión de 2006, de la que pronto se cumplirán 20 años, han dejado de ser un eco lejano para convertirse en la banda sonora actual del Real Madrid. Tras el desastre de Albacete, la historia rima: el club que tocó el cielo con seis Champions en una década parece haber regresado a la casilla de salida de la autocomplacencia.
Una transición fallida: De los obreros a los VIPs
El éxito de la segunda etapa de Pérez no solo se basó en el talento, sino en un puente generacional que hoy se ha roto. Jugadores como Modric, Kroos o Casemiro no solo eran estrellas; eran los guardianes del orden. Sin esa “vieja guardia”, la nueva galaxia de los Vinicius, Bellingham y Mbappé parece haber perdido el norte.
La diferencia es clara: mientras los anteriores ganaban en silencio, los actuales parecen más centrados en el “mando en plaza”. La eliminación en Copa ante el Albacete (17º de Segunda) no fue un accidente táctico, sino un síntoma de desconexión. Que Arbeloa —en el cargo apenas 24 horas tras el cese de Xabi Alonso— tuviera que “agradecer” a Vinicius su presencia en el campo, resume el estado de sumisión del banquillo ante el vestuario.
El “Efecto Clásico” y el poder del vestuario
Fuentes cercanas a Valdebebas señalan un punto de ruptura: el enfado de Vinicius en el Clásico. La protección institucional al brasileño, que ignoró a Alonso en sus disculpas, envió un mensaje peligroso: el jugador está por encima del técnico.
En el Madrid, los entrenadores son temporales, pero esta vez la balanza se ha descompensado. Si en el pasado Florentino no dudó en mostrar la puerta a leyendas como Cristiano o Ramos cuando desafiaron la jerarquía, hoy la sensación es distinta. El club advirtió en diciembre que los jugadores serían los señalados, pero la ejecución de Xabi Alonso tras solo seis meses sugiere que, de nuevo, el eslabón más débil ha sido el banquillo.
Conclusión: La sombra de 2006
Del “vestuario más sano” que elogiaba Ancelotti en 2024 apenas queda el rastro. Las ausencias de estrellas en Albacete sin parte médico oficial y la autocrítica de Carvajal —único superviviente de la época dorada— confirman que el equipo ha tocado fondo. El Madrid se enfrenta a su mayor reto: demostrar que ha aprendido algo en estos 20 años o aceptar que está condenado a repetir su propia caída.
Agencias
