NotMid 22/01/2026
IberoAmérica
La presión internacional, liderada por Estados Unidos, ha forzado la libertad condicional de uno de los rehenes más significativos del chavismo: Rafael Tudares. El empresario es yerno de Edmundo González Urrutia, vencedor de las elecciones de 2024 y reconocido como presidente legítimo por la gran mayoría de los venezolanos.
Su esposa, Mariana González, confirmó la noticia este jueves a través de sus redes sociales, denunciando el calvario vivido: “Han sido 380 días de una injusta detención arbitraria y de padecer, durante más de un año, una inhumana situación de desaparición forzada”
La mediación de Zapatero
Fuentes de la oposición confirmaron que el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero actuó como mediador ante los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez para lograr la excarcelación. Zapatero, quien ya intervino por orden de Miraflores en las negociaciones que forzaron el exilio de González Urrutia en la Embajada de España, vuelve a figurar como la pieza clave en los canjes políticos del régimen.
Un símbolo del terrorismo de Estado
El caso de Tudares se convirtió en un emblema del terrorismo de Estado en Venezuela. Fue secuestrado hace un año mientras llevaba a sus hijos al colegio; su único “delito” era ser el padre de los nietos del diplomático exiliado. Con esta detención, el régimen buscaba amedrentar a Edmundo González días antes de la juramentación presidencial del 10 de enero, en un momento en que el candidato opositor planeaba regresar al país para reclamar su mandato.
El castigo judicial fue implacable y carente de garantías:
- Condena récord: En diciembre pasado, la jueza antiterrorista Alejandra Romero le impuso la pena máxima de 30 años de cárcel.
- Cargos fabricados: Se le acusó de terrorismo, conspiración y asociación para delinquir sin prueba alguna.
- Indefensión total: Fue sometido a un “juicio exprés” en la opacidad, sin acceso a abogados privados.
El infierno de “Rodeo 1”
Durante meses, el paradero de Tudares fue un misterio. Las autoridades afirmaban que se encontraba en Rodeo 1, una prisión de máxima seguridad diseñada para militares disidentes y “rehenes” extranjeros del Palacio de Miraflores.
Apenas este miércoles, Mariana González relataba su desesperación tras otra visita fallida al penal: “Volví a preguntar por él y una vez más me dijeron que allí no está. Son 372 días sin fe de vida, sin respuesta oficial; una angustia que no se explica, solo se vive”. Hoy, esa angustia termina con una libertad condicional que, aunque incompleta, pone fin a uno de los capítulos más crueles de la persecución política reciente en Venezuela.
