NotMid 07/01/2026
IberoAmérica
Diez años después de su desembarco en Caracas como observador electoral, José Luis Rodríguez Zapatero vive un nuevo apogeo político en Venezuela. Aquel encuentro en diciembre de 2015 con los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez transformó al expresidente español en el principal aliado europeo del chavismo, transitando un camino de “conveniencias políticas” que hoy alcanza su punto álgido.
El “Plan Delcy”: de sancionada a tecnócrata
Una década después, la estrategia es clara: normalizar la figura de Delcy Rodríguez. Según fuentes políticas, Zapatero pilota un complejo engranaje de lobby para presentar a la actual presidenta encargada como una tecnócrata pragmática, capaz de liderar la reconstrucción económica y garantizar estabilidad.
Para esta “transición teledirigida” —que contaría con el beneplácito de Washington—, Zapatero opera junto a su hombre de confianza, Eudoro González. Este último ya fue clave en las negociaciones que terminaron con el exilio de Edmundo González Urrutia en Madrid. El objetivo es lavar la imagen de Delcy, pese a las sanciones de la UE y sus vínculos con violaciones de derechos humanos.
La red de apoyos: el Grupo de Puebla y la “oposición a medida”
La operación de blanqueamiento se ejecuta en dos frentes:
- Internacional: El respaldo llega desde el Grupo de Puebla, que busca legitimar a Rodríguez ante la comunidad global.
- Nacional: Zapatero cuenta con una red de empresarios y políticos “ultramoderados” que no forman parte de la oposición democrática tradicional. Entre ellos destacan figuras como Antonio Ecarri (Alianza Lápiz), Timoteo Zambrano y el joven Juan Carlos Barragán, quienes han encontrado en esta transición una cuota de poder legislativo pese a su escaso respaldo popular.
La sombra del Helicoide
A pesar del relato de normalización, los primeros pasos de la administración de Delcy Rodríguez mantienen el sello autoritario. La presidenta ha nombrado como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial al general Gustavo González López, exdirector del SEBIN y responsable del Helicoide, el centro de detención más temido del país.
Este nombramiento busca imponer orden tras el caos de seguridad vivido recientemente en Miraflores. Mientras tanto, la represión no cesa: se han reportado detenciones de periodistas y arrestos bajo el polémico Decreto de Conmoción Exterior, que castiga incluso a quienes celebren la extracción de Nicolás Maduro.
El factor Trump
Sorprendentemente, la maniobra parece estar surtiendo efecto en la Casa Blanca. El presidente Donald Trump ha validado públicamente el cambio de guardia: “Maduro era un tipo violento. Tenían un centro de torturas en medio de Caracas y ya lo están cerrando”, afirmó, sugiriendo que la “limpieza de imagen” orquestada desde las sombras está cumpliendo sus objetivos diplomáticos.
Agencias
