NotMid 10/01/2026
MUNDO
Israel observa las calles de Irán con una mezcla de cautela y una esperanza estratégica que no se sentía en décadas. En los despachos de seguridad de Tel Aviv, ya no se habla solo de contención, sino de lo que podría ser el principio del fin del régimen del Ayatolá Alí Jamenei. Tras la caída de Bashar Asad en Siria y el desmantelamiento operativo de Hizbulá y Hamás, la República Islámica aparece hoy más aislada y vulnerable que nunca.
El fin de un ecosistema regional
Para la inteligencia israelí, el panorama ha cambiado radicalmente. El “anillo de fuego” que Teherán construyó durante años se ha desmoronado:
- Siria: La pérdida de su aliado clave, Bashar Asad, ha cortado la autopista logística hacia el Mediterráneo.
- Líbano y Gaza: Hizbulá y Hamás, aunque aún presentes, atraviesan su momento de mayor debilidad armada y política.
- Venezuela: La intervención de EE. UU. contra el chavismo ha restado a Irán un socio estratégico en el hemisferio occidental.
A este escenario se suma el “efecto Trump”. La advertencia del presidente estadounidense ha sido inequívoca: si Teherán intenta rellenar su arsenal de misiles o reactiva su programa nuclear tras la “Guerra de los 12 días” de junio pasado, la respuesta será “rápida y erradicadora”.
El dilema de la intervención
A pesar del entusiasmo, los organismos de seguridad israelíes actúan con pies de plomo. Un ataque directo de Israel en este momento podría ser el “salvavidas” que Jamenei necesita para apelar al nacionalismo y sofocar las protestas. Por otro lado, un Irán acorralado podría optar por una huida hacia adelante: acelerar un acuerdo nuclear con EE. UU. para ganar tiempo o lanzar un ataque desesperado que pondría a la teocracia directamente en el objetivo de los misiles aliados.
“La probabilidad de una caída inmediata sigue siendo baja, pero las protestas son ahora más diversificadas y transversales”, señalan fuentes citadas por el Canal 12. La diferencia actual es el miedo: el régimen parece haberlo perdido, y el pueblo iraní, alentado por la debilidad militar de la Guardia Revolucionaria tras los ataques de junio, parece haberlo ganado.
Diplomacia en la sombra y el retorno de los Pahlavi
Mientras Benjamin Netanyahu mantiene una postura oficial de apoyo a la “libertad del pueblo iraní” pidiendo prudencia a sus ministros, otros miembros del gabinete son más vocales. La ministra de Innovación, Gila Gamliel, ha sido el puente con Reza Pahlavi, hijo del último Sha. El mensaje es claro: restaurar la alianza que se rompió en 1979.+1
“Pueblo iraní, ¡no están solos! Hagamos que Irán vuelva a ser grande”, clamó Gamliel en sus redes, alineándose con la retórica de Washington.
Conclusión: Un nuevo orden regional
Tras años de guerras en la sombra y ataques a través de proxies, el enfrentamiento directo de junio de 2025 dejó claro que la superioridad aérea israelí es una realidad incluso sobre los cielos de Teherán. Hoy, el régimen de Jamenei no solo lucha contra los drones del Mosad o los cazas de las FDI; lucha contra una crisis económica galopante y una sociedad que ve en el colapso de sus aliados regionales la señal de que el cambio es, por primera vez en 46 años, posible.
Agencias
