NotMid 24/03/2026
MUNDO
La guerra en Oriente Próximo entra en su cuarta semana bajo las tormentas eléctricas del Golfo Pérsico. Tras los intensos bombardeos de Estados Unidos e Israel, es posible que al régimen de Irán apenas le queden barcos o aviones operativos; sin embargo, su ejército sigue en pie. Con una capacidad intacta para lanzar cientos de drones y misiles diarios, Teherán continúa condicionando la economía global.
El escudo del desierto
Desde el inicio de las hostilidades, los ayatolás han lanzado contra Emiratos Árabes Unidos (EAU) más de 1.500 drones y 400 misiles balísticos. No obstante, la tecnología ha dictado sentencia: el 90% de los proyectiles han sido interceptados. Esta eficacia, digna de la “Cúpula de Hierro” israelí, ha permitido que el pánico inicial remita; en Dubái, los aviones ya no aterrizan vacíos y los residentes que huyeron en los primeros tres días comienzan a volver.
Del silencio al alineamiento tácito
Las monarquías del Golfo han pasado de una neutralidad incómoda a un alineamiento tácito con Washington. El motivo es una realidad nueva e inapelable: los ataques iraníes ya no son indirectos. Teherán ha puesto en la diana infraestructuras vitales —plantas desaladoras y pozos petrolíferos— de países como Arabia Saudí, Qatar o Kuwait.
Aunque oficialmente no se han unido a una coalición para desbloquear el Estrecho de Ormuz, el tono ha cambiado:
- EAU: “Jamás nos dejaremos chantajear por terroristas”, sentenció el ministro Abdullah bin Zayed.
- Arabia Saudí: Denuncia una “agresión inaceptable” y se reserva el derecho a la defensa.
- Kuwait: En alerta máxima tras sufrir impactos en su red petrolera.
El equilibrio del miedo
Pese al endurecimiento del discurso, existe una línea roja: nadie quiere que su territorio sea el campo de batalla principal. Como señala Michael Knights (Washington Institute), estos países apoyan la presión sobre Irán, pero temen las consecuencias de una guerra total si el régimen sobrevive. Es un equilibrio frágil entre disuasión y prudencia.
Mientras tanto, la diplomacia se mueve en las sombras. Aunque Irán lo niega por pura supervivencia interna, existen conversaciones indirectas. Según Axios, intermediarios de Turquía, Egipto y Pakistán facilitan el contacto entre el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el canciller iraní, Abbas Araghchi.
Un frente fragmentado
No todo el Golfo habla al unísono:
- Bahrein: El más alineado con EE. UU. (sede de la Quinta Flota).
- EAU y Arabia Saudí: Apoyan la firmeza con una cautela estratégica.
- Qatar y Omán: Mantienen su histórico rol de mediadores, pidiendo contención a todas las partes.
En este tablero, cada actor negocia y escala simultáneamente. En el Golfo, la arquitectura diplomática no solo se está rediseñando; se está blindando.
Agencias
