NotMid 26/01/2026
ASIA
Heredero de una estirpe de acero —hijo de uno de los generales fundadores del Ejército Popular de Liberación (EPL)— y veterano curtido en la guerra con Vietnam de 1979, Zhang Youxia no era un oficial cualquiera. Era el guardián de una combinación casi extinta en Pekín: pedigrí revolucionario, cicatrices de combate y una lealtad a Xi Jinping forjada en la infancia. Precisamente por esa cercanía, su estrepitosa caída no es una purga más; es un terremoto en la arquitectura del poder castrense chino.
El anuncio, lanzado el pasado sábado con la frialdad quirúrgica de los medios estatales, fue escueto: Zhang, de 75 años y vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC), está bajo investigación por “graves violaciones de la disciplina”. El eufemismo, ya habitual en la retórica del Partido, cobró un tinte incendiario al día siguiente. En un editorial inusualmente feroz, el Diario del EPL acusó al general de “pisotear” el sistema de responsabilidad que supedita todo el mando a Xi Jinping, sugiriendo que Zhang no solo era corrupto, sino que representaba una amenaza al control absoluto del Partido sobre las armas.
La filtración que lo cambió todo
Tras días de un hermetismo sepulcral, el Wall Street Journal quebró el silencio con una revelación sísmica: Zhang, el oficial de mayor rango del país, estaría bajo la lupa por filtrar información sensible sobre el programa nuclear chino a Estados Unidos.
A la acusación de traición se suman cargos de corrupción sistémica. Se investiga a Zhang por crear “camarillas políticas” —redes de influencia que actúan como un Estado dentro del Estado— y por su gestión al frente del organismo de adquisición de armamento. Según las pesquisas, el veterano general habría convertido el colosal presupuesto destinado a la modernización militar en una oficina de venta de ascensos y favores, comprometiendo la ambición de Xi de convertir al EPL en una fuerza de clase mundial.
Agencias
