El centro neurálgico que podría incendiar el Golfo Pérsico
NotMid 13/03/2026
MUNDO
Lo que hace siglos era un enclave conocido por el delicado comercio de perlas es hoy el talón de Aquiles de la economía iraní. Con apenas 22 kilómetros cuadrados, la isla de Jark se ha convertido en el punto más sensible del tablero geopolítico actual. Su ubicación estratégica en el Golfo Pérsico y la profundidad de sus costas permiten que los buques cisterna carguen crudo con una facilidad que no existe en el continente.
Antes de la escalada bélica contra Israel y Estados Unidos, desde este pequeño islote salían 1,6 millones de barriles diarios, representando el 90% de las exportaciones petroleras del país. Sin embargo, lo que el Ministerio de Petróleo iraní define como un “centro neurálgico vital” es también su mayor vulnerabilidad: un solo ataque certero podría poner de rodillas a todo el régimen.
Un objetivo histórico en la mira de Trump y Netanyahu
La idea de neutralizar Jark no es nueva. Según revelaciones de funcionarios a Axios, la administración de Donald Trump habría sopesado incluso la confiscación de la isla. El propio Trump ha mostrado su intención de ampliar los objetivos militares, aunque no se ha pronunciado específicamente sobre Jark en los últimos días.
Quienes sí han sido directos son los líderes israelíes. El ex primer ministro Yair Lapid fue tajante:
“Hay que destruir todas las infraestructuras energéticas de la isla de Jark para derrocar al régimen”.

Las advertencias de los mercados: El efecto dominó
El gigante bancario JP Morgan ha lanzado una advertencia global: un ataque contra Jark detendría en seco la producción iraní, provocando represalias de Teherán contra otras infraestructuras regionales y un aumento masivo en los precios globales del crudo.
Por su parte, la respuesta de Irán roza lo apocalíptico. Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, advirtió en redes sociales que cualquier agresión “romperá toda restricción” y que convertirán el Golfo Pérsico en un cementerio para los invasores.
Vulnerabilidad diseñada en Occidente
Paradójicamente, fue Estados Unidos quien convirtió a Jark en una potencia petrolera. En la década de los 60, empresas estadounidenses construyeron la red de oleoductos submarinos y muelles de aguas profundas que hoy Teherán utiliza.
Esta infraestructura, aunque masiva, está peligrosamente expuesta. No es la primera vez que Jark sufre: ya fue blanco de ataques durante la guerra entre Irán e Irak en los años 80. En 1988, durante la Operación Mantis Religiosa, un joven Donald Trump declaró a The Guardian:
“Con un solo disparo a uno de nuestros barcos, causaría un desastre en Jark. Entraría y lo tomaría todo”.
El estado actual: ¿Resistencia o colapso inminente?
A pesar de que Israel y EE. UU. han atacado depósitos de combustible cerca de Teherán —provocando nubes tóxicas sobre la capital—, la terminal de Jark sigue operativa. Según datos de Tanker Trackers, Irán ha logrado exportar cerca de 13 millones de barriles desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, principalmente hacia China.
| Dato Clave | Estado Actual |
| Exportaciones desde Jark | 90% del crudo nacional |
| Principales clientes | China (mayoritario) |
| Riesgo Global | Disparo inmediato del precio del barril |
| Estatus del Estrecho de Ormuz | Bloqueado por Irán como represalia |
Mientras el Estrecho de Ormuz permanece paralizado por decisión de Teherán, la pequeña isla de Jark sigue siendo el último pulmón económico de un país asediado. Si ese pulmón deja de respirar, las consecuencias se sentirán en las gasolineras de todo el mundo.
Agencias

