NotMid 28/12/2025
ASIA
El relator especial de las Naciones Unidas para Myanmar, Tom Andrews, calificó este domingo las elecciones organizadas por la junta militar como un “proceso fraudulento” y un “teatro del absurdo realizado a punta de pistola”. Andrews instó a la comunidad internacional a rechazar la legitimidad de unos comicios que ocurren en un contexto de represión extrema.
“Unas elecciones organizadas por una junta que bombardea civiles, encarcela a líderes políticos y criminaliza la disidencia no son elecciones”, denunció Andrews a través de la red social X. El enviado de la ONU alertó que legitimar este proceso equivaldría a “recompensar a un régimen que comete atrocidades a diario” y advirtió que la votación no es una salida a la crisis, sino una estratagema para perpetuar el conflicto iniciado tras el golpe de Estado de 2021.
Un país en guerra y urnas vacías
La primera fase de las elecciones legislativas concluyó el domingo en ciudades como Rangún, Mandalay y la capital, Naipyidó. A pesar de que la junta defiende el proceso como un “retorno a la democracia”, la realidad en las calles mostró un panorama distinto:
- Baja participación: En varios centros de votación de Rangún, la presencia de periodistas y funcionarios superaba a la de los votantes.
- Exclusión política: La mayoría de los partidos que compitieron en 2020, incluido el de la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, han sido disueltos.
- Geografía del conflicto: En un país de 50 millones de habitantes sumido en una guerra civil, la votación es inexistente en las vastas zonas controladas por las fuerzas rebeldes.
El contraste de las voces
Desde la capital, el jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, aseguró tras emitir su voto que el proceso es “libre y justo”. “No podemos permitir que nuestra reputación se empañe”, declaró, mientras se proyecta que el Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo (afín al ejército) emergerá como la principal fuerza política.
En el extremo opuesto se encuentra la realidad de ciudadanos como Moe Moe Mying, quien huye de los ataques aéreos en Mandalay: “¿Cómo podemos apoyar una elección controlada por quienes han destruido nuestras vidas?”, cuestionó ante la agencia AFP.
El silencio de Suu Kyi
La histórica líder Aung San Suu Kyi, de 80 años, permanece en prisión cumpliendo una condena de 27 años por cargos que la comunidad internacional considera fabricados. Su hijo, Kim Aris, declaró desde el Reino Unido que es poco probable que su madre considere estos comicios como algo “significativo”.
La oficina de la ONU en Myanmar reiteró que cualquier solución creíble para el futuro del país debe ser inclusiva y reflejar la voluntad del pueblo, algo imposible bajo el actual clima de coerción. El calendario electoral continuará con dos etapas adicionales programadas para el 11 y 25 de enero.
Agencias
