En su primer Discurso sobre el Estado de la Unión tras regresar a la Casa Blanca, el presidente estadounidense escenificó su dominio sobre el Hemisferio Occidental, combinando el triunfalismo militar con una inesperada alianza con Delcy Rodríguez.
NotMid 25/02/2026
USA en español
Aunque Venezuela no ocupa el primer renglón de su agenda exterior, Donald Trump se encargó este martes de que fuera la gran protagonista de su esperado Discurso sobre el Estado de la Unión. Durante casi dos horas de intervención, el líder republicano transformó el Capitolio en un escenario de contrastes: desde la mofa ácida sobre la economía caribeña hasta la emotividad de un reencuentro familiar orquestado para la televisión nacional.
El “Nuevo Orden” del Hemisferio Occidental
Trump situó a Venezuela no en el apartado de política exterior tradicional, sino en una sección dedicada a la “reconfiguración del orden regional”. Bajo su narrativa de “dominio total”, el presidente presumió de haber asfixiado las rutas del narcotráfico, aunque lo hizo con su habitual sarcasmo.
“Nuestra campaña militar ha detenido la entrada de drogas prácticamente por completo por vía marítima. Como habrán notado, esto dañó gravemente su industria pesquera. Ya nadie quiere ir a pescar”, afirmó entre risas, aludiendo a los bombardeos de lanchas en el Caribe.
La captura de Maduro: “Una hazaña espectacular”
El punto álgido llegó cuando Trump calificó la operación de captura de Nicolás Maduro como “una de las hazañas de destreza militar más complejas de la historia mundial”. Según el mandatario, la intervención de las Fuerzas Armadas no solo descabezó al régimen, sino que “abrió un nuevo y brillante comienzo” para el país.
Sin embargo, el discurso reveló una paradoja geopolítica: mientras celebraba el fin del “dictador proscrito”, Trump se felicitó por su estrecha colaboración con la nueva presidenta, Delcy Rodríguez. La mujer que fuera la mano derecha de Maduro es ahora, según Trump, una aliada para “impulsar avances económicos”. El mensaje quedó claro: mientras Caracas obedezca y colabore, Washington no presionará por elecciones inmediatas, priorizando la estabilidad y el control sobre la transición democrática.
Diplomacia de Reencuentros: El factor Enrique Márquez
Fiel a su estilo de invitados especiales, Trump presentó la liberación de presos políticos como un trofeo personal. El caso protagonista fue el de Enrique Márquez, exmiembro de la Comisión Electoral y excandidato presidencial, quien pasó un año encarcelado en El Helicoide tras denunciar fraude en 2024.
En un momento diseñado para el impacto emocional, Trump anunció a la sobrina de Márquez, Alejandra González (presente en el palco), que su tío no solo estaba libre, sino que se encontraba allí mismo. Las puertas del Capitolio se abrieron para un abrazo familiar que simbolizó la “nueva era” de influencia estadounidense sobre las prisiones venezolanas.
El Héroe del Chinook: Sangre y Medalla de Honor
El cierre del capítulo venezolano fue para el estamento militar. Trump relató con crudeza la misión de captura de Maduro, centrando la atención en el suboficial Eric Slover.
Slover, piloto de un helicóptero Chinook, lideró el asalto bajo fuego intenso de defensas antiaéreas rusas y chinas. “Recibió cuatro disparos agonizantes que destrozaron su pierna en numerosos pedazos”, relató el presidente. A pesar de las heridas, Slover logró estabilizar el aparato y salvar a su equipo. Por este acto, recibió en directo la Medalla de Honor del Congreso, el máximo galardón militar de la nación, sellando así una noche donde Venezuela fue, más que un país, el escenario de las victorias de Donald Trump.
Agencias
