NotMid 06/01/2026
USA en español
La nueva jefa provisional de Venezuela, Delcy Rodríguez, enfrenta un escenario de supervivencia política bajo una presión sin precedentes. La administración Trump ha trazado una hoja de ruta estricta para Caracas, diseñada no solo para reformar el Estado, sino para desmantelar la arquitectura geopolítica construida por el chavismo en las últimas dos décadas.
La estrategia de la “coerción financiera” Washington ha identificado el punto débil de la funcionaria: sus activos en el exterior. Según fuentes citadas por Politico, el control de fondos de Rodríguez en Doha (Catar) y Turquía actúa como una palanca de presión directa. Elliott Abrams, exrepresentante especial para Venezuela, fue tajante: “El solo hecho de mencionar que hablamos con los cataríes y turcos sobre su dinero es una amenaza muy fuerte”.
Las tres exigencias inmediatas de la Casa Blanca Para evitar una “segunda ola” de acciones militares —amenaza ratificada por el propio Donald Trump desde el Air Force One—, Rodríguez debe cumplir con tres mandatos urgentes:
- Ruptura geopolítica: Expulsión inmediata de agentes de Irán, Cuba y otras naciones hostiles.
- Giro energético: Cese total de los envíos de petróleo a rivales estratégicos de EE. UU.
- Seguridad hemisférica: Un combate real contra el narcotráfico y la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos.

Un equilibrio imposible en el “pozo de víboras” Aunque Rodríguez ha pasado de la condena a la captura de Maduro a mostrar “disposición de cooperar” con Washington, su margen de maniobra es mínimo. Internamente, debe convivir con figuras como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, en lo que fuentes diplomáticas describen como un “pozo inestable de víboras” donde las lealtades son volátiles.
¿Democracia o control a distancia? A pesar de la retórica sobre “elecciones libres”, la prioridad de la administración Trump parece ser la estabilidad y el alineamiento estratégico antes que la transición democrática inmediata. Marco Rubio, secretario de Estado, ha sido claro: el objetivo es que Venezuela deje de ser un “paraíso del narcotráfico” y un refugio para grupos como Hezbolá.
Por ahora, el alivio de sanciones y la ayuda humanitaria masiva están fuera de la mesa. La Casa Blanca apuesta por “torcer” la voluntad de Rodríguez bajo la advertencia latente de un nuevo uso de la fuerza. Como sentenció Trump: “Si no se comportan, haremos un segundo ataque”
Agencias
