NotMid 03/03/2026
MUNDO
“La responsabilidad es inmensa, pero no hay sensación más significativa que interceptar un ataque”, afirma la Mayor N. Con apenas 24 años, lidera una batería de la Cúpula de Hierro en un Israel que hoy combina, de forma indivisible, la defensa extrema con la ofensiva regional.
N. no es una recién llegada. Desde 2019 ha recorrido cada escalafón del sistema defensivo más famoso del mundo, hasta asumir el mando en 2025. Su bautismo de fuego real ocurrió en 2024, cuando neutralizó un dron en el sur. Hoy, su puesto de mando en el centro del país es el epicentro de la resistencia contra los misiles balísticos que el régimen de Teherán dispara en represalia por la masiva ofensiva aérea de Israel y Estados Unidos.
Un escudo de cuatro capas
Aunque los sofisticados sistemas Flecha (Arrow) 2 y 3 se encargan de las amenazas que viajan 2.000 kilómetros —incluso fuera de la atmósfera—, la Cúpula de Hierro sigue siendo el último y vital baluarte. Su misión: interceptar drones, proyectiles de corto alcance y la letal metralla de los misiles balísticos cuyas ojivas, cargadas con cientos de kilos de explosivos, pueden causar estragos tras ser fragmentadas.
“El sistema sabe responder a múltiples frentes, desde Irán hasta Hamás o Hizbulá”, explica N. La clave reside en la milésima de segundo: el tiempo que tarda un oficial en identificar la amenaza y activar el misil Tamir. Ese breve instante dictamina si las sirenas terminarán en alivio o en funerales.
La presión de la pantalla
Al ser consultada por EL MUNDO sobre la presión del cargo, N. prefiere hablar de “fortaleza mental”. No es lo mismo decidir ante un ataque desde Gaza que ante uno coordinado desde el Líbano. “Quien hace guardia debe procesar el tiempo, lo que ve en la pantalla y lo que el sistema le dice que es capaz de realizar en ese preciso momento”, señala con la frialdad de quien está entrenada para el éxito, pero sabe lidiar con el error.
El ecosistema defensivo de 2026 es una red densa:
- Cúpula de Hierro: Proyectiles de corto alcance (actualizada con mejores prestaciones).
- Honda de David: Alcance medio.
- Flecha 2 y 3: Interceptación balística.
- Sistema Láser: La nueva frontera tecnológica.
- Apoyo de EE. UU.: Un despliegue ofensivo y defensivo sin precedentes.

El fin de la paridad aérea
Sin embargo, la mejor defensa es el ataque. Mientras la Mayor N. vigila los cielos, la Fuerza Aérea ha golpeado el corazón logístico de Irán. Un oficial del Ejército en Tel Aviv es tajante: la capacidad de fabricación y disparo de Irán ha sido diezmada. “En el primer ataque, 40 comandantes y dirigentes fueron abatidos en unos 40 segundos”, asegura a este diario.
Las cifras sostienen su optimismo: antes de la escalada de junio, Irán contaba con unos 3.000 misiles. Tras los recientes ataques contra arsenales y lanzaderas, esa cifra se ha desplomado. “Hemos destruido casi por completo el sistema defensivo aéreo iraní. Ahora tenemos superioridad total sobre Teherán”, sentencia el oficial.
Para la Mayor N., las estadísticas de interceptación (que rozan el 99% en drones) son satisfactorias, pero la guerra sigue viva en su pantalla. En este conflicto, donde la tecnología intenta anular la muerte, su mano sigue siendo la que decide el destino de la retaguardia.
Agencias
