NotMid 01/03/2026
OPINIÓN NotMid
Tengo serias dudas sobre la identidad del autor que rige el destino de España. Hay días en los que el libreto parece firmado por el creador de Breaking Bad, con giros oscuros y tensión eléctrica; otros, sin embargo, se nota la inconfundible mano chabacana de los escritores de Aquí no hay quien viva.
Dejando a un lado la particular “escalera” de Trump —Maduro en enero, el Mencho en febrero, Jamenei en marzo… ¿tocarán los Castro en abril?—, está claro que los guionistas de esta semana estaban de broma, o de botellines. No es creíble que, en apenas cinco días, Sánchez se saque de la manga el blindaje del aborto justo después de desclasificar los papeles del 23-F. Huele a maniobra de distracción: o para tapar el hachazo a la publicidad institucional o para ocultar que AENA, esa empresa pública de todos, se acaba de inventar un premio literario de ¡un millón de euros! Ni Planeta se atrevió a tanto.
Al momento reparas en que la “Operación Rufián” para alinear a la izquierda de la izquierda ha saltado por los aires. Intuyes que Yolanda Díaz ya solo busca un retiro dorado fuera de nuestras fronteras. Y, sobre todo, se confirma que el elegido para pacificar la tierra quemada de Podemos es un errejonista fugado de Pablo Iglesias; el prototipo perfecto de esa izquierda caviar tan nuestra.
El retorno del Rey y el caos de la derecha
De repente, aparece Juan Carlos I reclamando su sitio: no solo quiere volver, sino que exige “dormir en su cama”. Un pulso en toda regla a un Felipe VI que, por fin, empezaba a respirar. Al menos los nuevos papeles confirman que el Emérito frenó el golpe, aunque del papel de Armada seguimos sin saber nada. Y para rizar el rizo de este guion surrealista, va Tejero y se muere el mismo día. ¿Pero quién ha escrito esto?
Pero esperen, que el drama no termina. Justo cuando Feijóo parece agarrar al toro por los cuernos marcando líneas rojas a Vox, estalla una bomba atómica en el partido de Abascal: Ortega Smith defenestrado, la directiva de Murcia en rebeldía y Espinosa de los Monteros largando en la COPE sobre las costuras rotas de la formación.
Secundarios de lujo (y de juzgado)
Si el arco principal es delirante, los personajes secundarios no se quedan atrás:
- Justicia y Presupuestos: El TC admite obligar al Gobierno a presentar las cuentas, mientras la jueza de la DANA se lanza a la piscina pidiendo juzgar a Mazón por “inactividad negligente”.
- Adif y la UCO: Adif retira material del accidente de Adamuz sin permiso, manchando la investigación, mientras la UCO descubre que Pardo de Vera borró mensajes y mintió sobre su relación con la trama de las mascarillas.
- La némesis: El coronel Pérez de los Cobos vuelve a escena para encender la mecha contra Marlaska en el corazón de la Guardia Civil.
Realidades que no tienen gracia
Sin embargo, el guion esconde verdades que dejan de ser parodia para convertirse en escándalo:
- El fraude de El Hierro: La UE confirma que la mitad de los supuestos “menas” son adultos. Mientras el Gobierno canario se ahoga solo, Sánchez se guarda los 560 millones enviados por Europa y ni siquiera pide los recursos de Frontex.
- La sombra de Ábalos sobre Torres: Se estrecha el cerco sobre el actual ministro Ángel Víctor Torres. Cenas en residencias oficiales con constructores de la trama que, casualmente, recibían contratos días después.
- Citas y “discreción”: Mientras Ábalos se citaba con el hoy ministro en Madrid, Koldo alquilaba un piso discreto para “reuniones” con prostitutas. La realidad supera a la ficción más sórdida.
Post scriptum: Siento la extensión, pero el final de temporada viene cargado. Sánchez se debate entre el lío de Illa en Cataluña —que podría forzar elecciones— y una María Jesús Montero que presiona para adelantar las generales y hacerlas coincidir con las andaluzas.
Preparen las palomitas, o el ansiolítico.
