NotMid 19/01/2026
ASIA
Tokio, Japón – La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha decidido dar un golpe sobre la mesa. Este lunes anunció que disolverá el parlamento esta semana para convocar elecciones anticipadas el próximo 8 de febrero. Su objetivo es claro: aprovechar su alta popularidad personal para rescatar al debilitado Partido Liberal Democrático (PLD) y obtener el control total de la cámara.
“¿Es Sanae Takaichi apta para ser primera ministra? Quiero que el pueblo soberano lo decida”, declaró con firmeza en rueda de prensa. El cronograma ya está fijado: la Cámara Baja se disolverá el 23 de enero, la campaña arrancará el 27 y las urnas hablarán el segundo domingo de febrero.
Una agenda de “halcón” y presupuestos récord
Takaichi, la primera mujer en liderar la nación nipona, asumió el cargo en octubre. Aunque su figura goza de gran aceptación, hereda un partido desgastado por décadas de poder y escándalos. Actualmente, su bloque —que incluye al Partido de Innovación de Japón (PIJ)— sobrevive con una mayoría exigua que pone en riesgo sus proyectos estrella: un aumento drástico en el gasto de defensa y una política fiscal “proactiva”.
Para el año fiscal 2026, su gabinete ya aprobó un presupuesto histórico de 122,3 billones de yenes (768.000 millones de dólares). Con este capital, Takaichi busca combatir la inflación y fortalecer la cuarta economía del mundo, un plan que la oposición tilda de “temerario”. Jun Azumi, del Partido Democrático Constitucional (PDCJ), acusó a la líder de priorizar el cálculo electoral sobre el bienestar ciudadano.
El factor China: Tensión en el Pacífico
Las elecciones no solo definirán la economía doméstica, sino también la postura de Japón en el tablero global. Desde que Takaichi sugirió en noviembre una posible intervención militar en caso de un ataque chino a Taiwán, las relaciones con Beijing han caído en picado.
Los analistas ven en este adelanto electoral una maniobra para fortalecer su mano frente a Xi Jinping. Sin embargo, el riesgo es alto. China ya ha respondido restringiendo exportaciones de tierras raras y bienes de “doble uso”.
Dato clave: Según una encuesta de Asahi, el 60% de los japoneses teme que la hostilidad con China termine por hundir la economía nacional.
Un tablero político fragmentado
El camino no será fácil. El predecesor de Takaichi, Shigeru Ishiba, dejó un rastro de derrotas electorales que forzaron su dimisión. Ahora, el escenario es más complejo con el ascenso de fuerzas populistas como Sanseito, que agita discursos contra la inmigración, y una alianza opositora inédita entre el Komeito y el PDCJ diseñada específicamente para derrocar a Takaichi.
Como medida desesperada para atraer al bolsillo del votante, el PLD baraja incluir en su promesa electoral un recorte de impuestos a los alimentos básicos, buscando aliviar el impacto de la inflación en los supermercados antes de que abran los colegios electorales.
Agencias
