NotMid 17/11/2025
ASIA
El roce diplomático y militar entre Japón y China se ha intensificado peligrosamente, alcanzando un nuevo pico de tensión esta semana. La reciente incursión de un presunto dron chino cerca de una isla nipona, sumada a maniobras militares chinas y declaraciones agresivas, han desencadenado una crisis que impacta ya en el ámbito económico y cultural.
Alerta aérea y marítima: Dron y despliegue de cazas
El Ministerio de Defensa de Japón informó el lunes que envió aviones de combate en respuesta a la detección de un vehículo aéreo no tripulado, presuntamente de origen chino, en las inmediaciones de su isla más meridional.
“El sábado 15 de noviembre de 2025, se confirmó que un vehículo aéreo no tripulado, que se cree que es de origen chino, voló entre la isla de Yonaguni y Taiwán. En respuesta, se enviaron aviones de combate del Comando de Defensa Aérea Suroeste de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón”, declaró el Ministerio de Defensa a través de X.
Este incidente coincidió con movimientos militares de Beijing, que este lunes puso en marcha amplias maniobras militares con fuego real en el mar Amarillo, con una prohibición de navegación de tres días en la zona. Además, la guardia costera china reforzó su presencia en las aguas cercanas a un archipiélago disputado, lo que llevó al Gobierno japonés a denunciar la incursión de cuatro buques chinos en sus aguas territoriales.

El despliegue de aviones militares japoneses y maniobras chinas en el mar Amarillo marcan un nuevo capítulo en la rivalidad regional, con repercusiones inmediatas en turismo, economía y relaciones diplomáticas (REUTERS/ARCHIVO)
Amenazas cruzadas y crisis diplomática por Taiwán
El principal detonante de la actual escalada son las recientes declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien sugirió que un ataque militar chino sobre Taiwán podría justificar una intervención de las Fuerzas de Autodefensa niponas.
La reacción de China fue inmediata y agresiva:
- Advertencia directa: El cónsul chino en Osaka, Xue Jian, publicó un comentario violento en redes sociales: “No tenemos más remedio que cortar ese sucio cuello que se ha abalanzado sobre nosotros sin dudarlo un instante. ¿Están preparados?”. Aunque el mensaje fue borrado, avivó la controversia.
- Convocatoria oficial: China convocó al embajador japonés en Beijing para expresar su malestar y advirtió que Tokio “pagará un precio doloroso” si interviene en el conflicto de Taiwán.
- Queja japonesa: En respuesta, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón trasladó una queja formal al embajador chino en Tokio, calificando los comentarios del cónsul Xue Jian como “sumamente inapropiados”.
Impacto económico y cultural
Las consecuencias del desencuentro han trascendido la política, afectando directamente a los lazos bilaterales:
- Turismo: Medios japoneses reportaron la cancelación de unos 491.000 viajes desde China a Japón en tan solo 48 horas, lo que provocó caídas en la Bolsa de Tokio para las empresas de los sectores minorista y turístico.
- Cultura: Dos películas japonesas con estrenos previstos en China, Cells at Work! y Crayon Shin-chan: The Burning Kasukabe Dancers, pospusieron indefinidamente su debut tras recibir notificaciones oficiales.

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi (REUTERS/ARCHIVO)
Intento de diálogo en medio de la hostilidad
En un intento por desactivar la crisis, el Ejecutivo japonés envió a Masaaki Kanai, director general de Asuntos de Asia y Oceanía, a Beijing para reunirse con su homólogo chino. Según medios japoneses, Kanai busca recalcar que Japón no ha cambiado su política de no reconocer a Taiwán como gobierno legítimo y pretende abrir canales de diálogo.
Pese a esto, la portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, declaró que las palabras de Takaichi “hirieron seriamente los sentimientos del pueblo chino” y confirmó que el primer ministro Li Qiang no tiene previsto reunirse con la primera ministra japonesa durante la cumbre del G20 que se celebra esta semana.
Tokio sostiene de manera pública que su posición sobre Taiwán no ha cambiado y que solo prevé una intervención armada si se produce una amenaza real a su supervivencia, en línea con los cambios legislativos de 2015 que abrieron la puerta a la defensa colectiva junto a aliados como Estados Unidos.
Agencias
