NotMid 05/01/2026
USA en español
Caracas, una noche de precisión quirúrgica. El estruendo habitual de la capital venezolana fue silenciado por el batir de palas de helicópteros que, en cuestión de minutos, cortaron el cielo nocturno. No era un ejercicio; era la fase final de una operación militar estadounidense diseñada para descabezar al régimen. El objetivo: extraer a Nicolás Maduro, el hombre que Washington define como el rostro de un Estado narco-terrorista.
Mientras el país despertaba con la imagen de un Maduro esposado y escoltado fuera de Fuerte Tiuna —la base militar más custodiada de la nación—, una interrogante comenzó a nublar la euforia: ¿Por qué figuras como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López permanecieron intocables?
El factor “Cirugía Militar”
En una entrevista exclusiva con CBS News, el Secretario de Estado, Marco Rubio, arrojó luz sobre la logística detrás de lo que calificó como una estrategia de “máxima prioridad”. Según Rubio, la captura no fue un acto de improvisación, sino un golpe milimétrico dirigido al núcleo de la estructura. Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron arrestados bajo cargos de narcotráfico, poniendo fin a lo que el funcionario describió como la presidencia usurpadora de quien “afirmaba ser el presidente, pero no lo era”.
Sin embargo, el éxito de la misión dejó un sabor agridulce para quienes esperaban un desmantelamiento total. Vladimir Padrino López, el Ministro de Defensa con nexos estratégicos en Moscú, y Diosdado Cabello, el número dos del chavismo, siguen en suelo venezolano a pesar de las millonarias recompensas que pesan sobre sus cabezas.

La respuesta de Washington: Logística vs. Ambición
Ante el cuestionamiento de por qué no se aprovechó el despliegue para capturar al resto de la cúpula, Rubio fue tajante:
“No se trata de entrar y simplemente atraparlos a todos. Imaginen las críticas internacionales si nos hubiéramos quedado cuatro días para capturar a otras cuatro personas. Conseguimos lo prioritario”.
Para los estrategas de la administración Trump, la misión se rigió por el cálculo de riesgos. Rubio defendió la decisión de no extender la operación a otras cinco bases militares, priorizando una extracción limpia, sin bajas estadounidenses y en un tiempo récord. La orden era clara: entrar en la residencia presidencial, leer los derechos al objetivo y sacarlo del país antes de que la cadena de mando enemiga pudiera reaccionar.

El mensaje al círculo restante
Para la Casa Blanca, la caída de Maduro es el golpe definitivo. Aunque Cabello y Padrino López permanezcan en Caracas, el mensaje enviado es que ninguna figura es inalcanzable.
La justicia estadounidense ha dejado claro que la prioridad era el “Número Uno”, pero el destino del resto de los señalados sigue siendo una incógnita. Por ahora, bajo el mismo cielo de Caracas donde los helicópteros desaparecieron tan rápido como llegaron, el régimen intenta asimilar que su pieza principal ya no está en el tablero.
Agencias
