NotMid 15/02/2026
OPINIÓN NotMid
Es asombroso el volumen de información y la cantidad de titulares que Donald Trump es capaz de despachar en un «canutazo» de cinco minutos al pie de la escalerilla del Air Force One. Luego recapacito: es el presidente de los Estados Unidos, su sombra llega a cada rincón del planeta y, sencillamente, se me pasa.
Sin embargo, el alivio me dura poco porque las comparaciones con Pedro Sánchez resultan inevitables. No hablo ya de poder o de oratoria, sino de esa capacidad casi patológica para acaparar portadas. El problema es que, en el caso de este presidente, casi ninguna es positiva para él y, lo que es peor, ninguna lo es para España.
La ética del “todo vale” Con lo fácil que habría sido admitir que el PP convocó elecciones en Aragón para soltar el lastre de Vox y acabó perdiendo dos escaños por el camino. Era una salida política digna. Pero no; el Gobierno de Sánchez ha preferido cargar las culpas del mal resultado de Pilar Alegría sobre los hombros de un señor fallecido en agosto del año pasado. ¿Qué está haciendo, Sr. Óscar López? ¿Es esa su catadura moral? Resulta incomprensible que, teniendo a mano el argumento de los 31.000 votos que Vox le arrebató a Jorge Azcón, prefieran el necro-reproche.
Inmigración: la puerta abierta al caos Con lo fácil que sería plantear una regularización de inmigrantes ordenada y sensata. En su lugar, han optado por abrir una puerta por la que cualquiera puede obtener estatus legal sin un control riguroso de sus antecedentes. Las consecuencias están a la vista en los consulados de Marruecos, Argelia o Pakistán.
El primero opera a destajo por la ingente demanda; el segundo está derivando en serios problemas de convivencia en Alicante; y el tercero… digamos que los ciudadanos pakistaníes lideran, según la Policía Nacional, el ranking de picaresca: denunciar la pérdida del pasaporte para ocultar identidades falsas o antecedentes penales. Menos mal que lo del carné de la biblioteca quedó en bulo, porque el resto de la realidad es lo suficientemente preocupante. Europa ya nos ha dado un tirón de orejas por la falta de consenso y hasta Washington pide explicaciones vía Bruselas. Todo muy “normal”.
El espejo de la corrupción Con lo fácil que sería combatir la corrupción de frente, en lugar de enrocarse contra el viento de la Justicia y la marea de investigaciones de la UCO y la UDEF. Transparencia Internacional ya nos sitúa en el puesto 49, nuestro peor dato en tres décadas. Y las preguntas sobre el porqué de este desplome surgen solas:
- ¿Será por la opacidad de los viajes de Begoña Gómez a Dominicana, el Congo o las dos Guineas, acompañada por asesores puestos a dedo por Moncloa?
- ¿Será por la cesión de competencias a Euskadi, que ha permitido que el Gobierno Vasco otorgue la semilibertad a terroristas como ‘Txeroki’ sin pasar por el juez, como parte del pago de Sánchez por su estancia en el poder?
- ¿Será por el régimen de semilibertad concedido a uno de los asesinos de José Luis López de Lacalle, apenas 15 meses después de una condena de 30 años y sin rastro de arrepentimiento?
- ¿O será, quizás, por el testimonio del chófer de Carmen Pano, quien ha declarado ver con sus propios ojos cómo fajos de billetes entraban en la sede de Ferraz para no volver a salir?
Con lo fácil que sería hacer las cosas bien. Pero parece que, en este Gobierno, lo difícil es simplemente decir la verdad.
