Ataques a plantas desalinizadoras en Irán, Kuwait y Emiratos amenazan con una crisis humanitaria sin precedentes en la región más árida del mundo
NotMid 10/03/2026
MUNDO
En el undécimo día de conflicto, la estrategia militar ha dado un giro alarmante. Ya no solo se busca golpear la capacidad de ataque del enemigo, sino su supervivencia básica. El Golfo Pérsico, que produce el 40% del agua desalinizada del mundo, se ha convertido en un campo de batalla donde los proyectiles dañan infraestructuras vitales para millones de civiles.
Radiografía de la vulnerabilidad
La dependencia de estas plantas es absoluta para los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Un ataque exitoso contra la red eléctrica o las tuberías de una planta podría forzar evacuaciones masivas en cuestión de días.
Dependencia de agua desalinizada por país:
- Kuwait: 90% de sus recursos hídricos.
- Omán: 86% de sus recursos hídricos.
- Arabia Saudí: 70% (Opera 32 plantas estratégicas).
- Irán: Aunque menos dependiente históricamente, la sequía extrema ha reducido sus embalses al 10% de capacidad, haciendo que sus nuevas plantas sean objetivos críticos.
Cruce de acusaciones y daños colaterales
La guerra de narrativas se intensifica mientras la infraestructura cae:
- El incidente de Qeshm: Irán acusa a EE. UU. de atacar una planta en el Estrecho de Ormuz que abastece a 30 localidades. El ministro Abbas Araghchi advirtió: “EE. UU. ha sentado un precedente peligroso al atacar infraestructura civil”. Washington niega su implicación.
- Represalia en Jebel Ali: Proyectiles iraníes alcanzaron zonas cercanas a plantas desalinizadoras en Dubái y Kuwait, encendiendo las alarmas de los expertos ambientales.
- Alarma en Bahréin: El gobierno bareiní denunció el impacto de un dron iraní en una de sus plantas, calificándolo de “ataque indiscriminado”.
El dato histórico: Un cable de WikiLeaks ya advertía hace dos décadas que si la planta principal de Riad fuese destruida, la ciudad tendría que ser evacuada en apenas una semana.
Un conflicto agravado por el clima
La guerra llega en el peor momento ambiental para la región. El cambio climático y la sequía persistente han dejado a los países sin planes B. En Irán, la situación es tan desesperada que el presidente Masoud Pezeshkian ha llegado a plantear el traslado de la capital, Teherán, a una zona con mayor seguridad hídrica.
La vulnerabilidad no es solo el impacto directo de un misil; cualquier daño a la red eléctrica detiene el proceso de desalinización, convirtiendo ciudades modernas en zonas inhabitables en cuestión de horas.
Agencias
