NotMid 19/02/2026
USA en español
WASHINGTON.– El presidente Donald Trump ha convocado este jueves en Washington a una coalición de líderes extranjeros para inaugurar el “Consejo de Paz”, una institución que nace con la misión inmediata de reconstruir Gaza, pero con la ambición declarada de sustituir la influencia de las Naciones Unidas en conflictos globales. La iniciativa surge tras el alto el fuego de octubre de 2024, negociado por la Casa Blanca junto a Qatar y Egipto, que detuvo dos años de hostilidades en el enclave.
Una cumbre de aliados ideológicos
El encuentro refleja el nuevo mapa de influencias de Washington. Mientras figuras como Viktor Orbán (Hungría), Javier Milei (Argentina) y el indonesio Prabowo Subianto asisten al evento, el vacío dejado por las democracias europeas es clamoroso. Ni Francia, ni Canadá, ni las potencias tradicionales del G7 participan plenamente, evidenciando una fractura profunda en la diplomacia transatlántica.
El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha sido el más crítico al rechazar la invitación, calificando el proyecto como “una nueva ONU donde solo Trump es el dueño”.
El modelo de negocio de la paz
Para Trump, antiguo magnate inmobiliario, la paz en Gaza tiene una vertiente constructiva y comercial. El plan contempla:
- Inversión masiva: Un compromiso de 5.000 millones de dólares para levantar una zona hoy en ruinas.
- Desarrollo turístico: Trump ha sugerido la posibilidad de transformar la costa de Gaza en complejos residenciales y hoteleros de lujo.
- Seguridad internacional: La creación de una Fuerza de Estabilización donde Indonesia jugaría un papel central con el envío de hasta 8.000 soldados.
Desarme y control absoluto
La “Fase 2” del plan se centra en un desarme total. El negociador especial Steve Witkoff presiona para que Hamas entregue incluso su armamento ligero. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha respaldado esta línea dura: “El arma principal es el AK-47, y tiene que desaparecer”, sentenció recientemente.
Sin embargo, lo más polémico de la nueva institución radica en su estructura de mando. Según las condiciones de la Casa Blanca:
- Veto Perpetuo: Trump mantendrá poder de veto sobre el organismo, incluso después de abandonar la presidencia.
- Membresía por Chequera: Los países que deseen un asiento permanente deberán aportar 1.000 millones de dólares, transformando el mandato diplomático en una inversión financiera.
El eclipse de la ONU
El lanzamiento del Consejo de Paz no es un hecho aislado, sino la culminación del distanciamiento de EE. UU. respecto a los organismos multilaterales. Con recortes drásticos a la financiación de la ONU y la creación de este foro paralelo, Trump busca centralizar la resolución de conflictos en una estructura donde Washington —y él personalmente— retengan el control total del tablero.
Mientras un comité tecnocrático liderado por el ingeniero Ali Shaath intenta gestionar la supervivencia diaria en el enclave, el mundo observa si este “Consejo de Paz” será el motor de una reconstrucción real o simplemente el marco de una nueva hegemonía personalizada.
Agencias
