La líder opositora entregó su medalla Nobel al presidente estadounidense en un intento por recuperar protagonismo, pero la Casa Blanca reafirma su apuesta por el “pragmatismo” y el contacto directo con el chavismo residual
NotMid 16/01/2026
USA en español
El presidente Donald Trump recibió este jueves a la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en la Casa Blanca. Aunque no era su primera vez en el edificio —donde fue invitada por George W. Bush hace dos décadas—, esta cita representaba su examen político más crítico: el primer cara a cara con el líder del movimiento MAGA.
Sin embargo, el formato del encuentro envió un mensaje contundente. Fue una reunión discreta, sin honores de Estado y a puerta cerrada, lejos del foco de la prensa que Trump suele buscar para sus invitados de alto perfil.
Un choque de narrativas
Mientras Machado intentó proyectar una imagen de alianza renovada, el equipo del presidente se esforzó en rebajar las expectativas, calificando el encuentro como una “visita de cortesía”.
En un gesto cargado de simbolismo, Machado entregó a Trump su medalla del Premio Nobel de la Paz. “Contamos con el presidente para la libertad de Venezuela”, afirmó la dirigente, intentando recordar que el país tiene un “presidente electo” (Edmundo González) y que la presión debe continuar hasta lograr elecciones auténticas.
Pero desde el ala oeste de la Casa Blanca, el entusiasmo fue nulo. La portavoz Karoline Leavitt se limitó a describir a Machado como una “voz valiente”, pero cerró la puerta a cualquier compromiso concreto: “No podemos ofrecer un calendario” para una transición, sentenció.
El factor Delcy Rodríguez: Petróleo sobre Democracia
La incomodidad de la oposición venezolana tiene un motivo claro: el giro pragmático de Washington. El equipo de Machado acudió a Washington para intentar frenar lo que parece inevitable: que el gobierno de Trump convierta a Delcy Rodríguez en su interlocutora definitiva.
El contraste de Trump al hablar de ambas mujeres es revelador:
- Sobre Machado: Ha dicho que es “agradable”, pero cuestiona su liderazgo, afirmando que “no tiene ni el respeto ni el apoyo de la gente”.
- Sobre Rodríguez: Se ha deshecho en elogios, calificándola de “mujer fantástica” y destacando que ella y su equipo están siendo “extremadamente cooperativos”.
“El secretario Rubio y la administración han estado en constante comunicación con Delcy Rodríguez… hasta la fecha, han cumplido con todas las demandas”, explicó Leavitt, confirmando que la prioridad de la Casa Blanca es la estabilidad y el acceso a los recursos naturales, por encima de la restauración democrática.
La medalla como último recurso
La entrega de la medalla Nobel por parte de Machado no fue casual. Fue un intento estratégico de congraciarse con un Trump que, semanas atrás, calificó de “injusticia” que el premio se lo dieran a ella y no a él. Machado apeló a la historia, comparando el gesto con el de Lafayette entregando una medalla a Simón Bolívar hace 200 años.
A pesar de la mística histórica, la realidad política en Washington es otra. Para la administración Trump, las últimas elecciones en Venezuela no otorgaron legitimidad a nadie: ni al chavismo que intentó robarlas, ni a la oposición que aspiraba a heredar el poder.
Para Trump, el tablero venezolano ya no se mueve por principios democráticos, sino por acuerdos directos con quienes ostentan el control operativo del país y sus reservas de crudo.
Agencias
