En Washington los profesionales sobre Rusia han sido apartados a un lado. Su lugar lo han tomado personas como Steve Witkoff, empresario amigo de Trump sin ninguna experiencia diplomática.
NotMid 29/11/2025
OPINIÓN
JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA
Lo primero que pienso cuando leo los planes de paz de Estados Unidos para Ucrania es en esos soldados que Alberto Rojas, corresponsal de este diario, nos lleva mostrando con tanta crudeza desde que comenzó la guerra. ¿Cómo se digiere el cinismo descarnado de esos planes cuando estás atrapado en una distopía de trincheras venidas del pasado y drones asesinos venidos del futuro?
Trump ha heredado de sus predecesores una comunidad de inteligencia con un conocimiento muy preciso sobre Rusia. Eso incluye el Pentágono, el Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y la CIA, que han dedicado décadas a seguir y entender Rusia y elaborar análisis, estrategias y planes de contingencia para tratar con Moscú. Pero en Washington los profesionales sobre Rusia han sido apartados a un lado. Su lugar lo han tomado personas como Steve Witkoff, empresario amigo de Trump sin ninguna experiencia diplomática que, como se ha demostrado, traduce del ruso e incorpora literalmente las propuestas de Putin en los documentos que se entregan a Ucrania, desplazando a militares con experiencia como el general Keith Kellogg, que ha anunciado su marcha.
Witkoff quiere una paz rápida (aunque sea en beneficio de Putin) que acerque a Trump al Nobel de la Paz y que le permita hacer grandes negocios, de ahí que le escolte el yernísimo Jared Kushner. Le sigue en ese empeño de dejar tirada a Ucrania el vicepresidente J.D. Vance, que tampoco tiene problema con que Putin salga ganando con tal de dar una lección a los europeos y que aprendan a valerse por sí mismos mientras EEUU se concentra en China. Mientras Witkoff y Vance tejen, el secretario de Estado, Marco Rubio, que conoce mejor Rusia dada la influencia histórica de Moscú en América Latina, trabaja para destejer el sinsentido montado por Witkoff.
Tanto Vance como Rubio son potenciales candidatos para enfrentarse en unas primarias para suceder a Trump. Vance quiere entregar a Trump la paz en Ucrania; Rubio quiere entregarle Venezuela, y de paso Cuba, y así quedarse con el voto latino en una eventual contienda entre ambos. Pero en los dos casos, el caos, el cinismo y la falta de estrategia son los peores enemigos de cada uno. Maduro es un tirano, pero atacar Venezuela es tan insensato como entregar Ucrania a Rusia.
