NotMid 15/01/2026
EDITORIAL NotMid
Tras concluir su jornada de trabajo este jueves en Washington, se espera que María Corina Machado ofrezca nuevas valoraciones sobre el rumbo drástico —y definitivo— que ha tomado el país tras la caída de Nicolás Maduro.
Tanto Edmundo González Urrutia como Machado han sostenido que la transición en Venezuela es un proceso en marcha e irreversible. Es un criterio que compartimos plenamente al analizar el panorama completo, evitando el estancamiento en lo anecdótico o en las distracciones mediáticas. Ya conocemos la dinámica de los hermanos Rodríguez: una narrativa pendular que oscila entre cifras falsas de excarcelaciones y promesas de entendimiento destinadas al incumplimiento.
Sin embargo, los gestos delatan la realidad. El comportamiento de Delcy Rodríguez frente al presidente Trump —artífice de la extracción de Maduro y su posterior traslado a una prisión en Nueva York— es la señal más clara de que apenas comenzamos a sentir los efectos telúricos del pasado 3 de enero. La escena es reveladora: una dirigencia residual intentando equilibrarse en la cuerda floja para complacer a Washington, mientras figuras como Diosdado Cabello apelan a coartadas inverosímiles para justificar lo injustificable.
En estos primeros quince días de 2026, la aceleración histórica ha sido total. En este contexto, es imperativo reconocer la resistencia de los familiares de los presos políticos, las ONG, el periodismo independiente, la Conferencia Episcopal y el movimiento estudiantil, quienes han mantenido la reserva moral del país.
Lo que viene exigirá la misma templanza. Venezuela se mueve decididamente hacia la libertad, pero el camino que resta —como bien sabe Machado— sigue siendo complejo, sinuoso y lleno de desafíos. Ahora es cuando comienza la verdadera reconstrucción.
