NotMid 22/01/2026
EDITORIAL NotMid
La Casa Blanca ha movido su ficha: la reforma de la Ley de Hidrocarburos cuenta con el visto bueno de Washington. Ante este escenario, lo ocurrido este jueves en la Asamblea Nacional no es más que una coreografía de sombras, un teatro legislativo que intenta disfrazar de soberanía lo que ya ha sido pactado en otras latitudes. La pregunta no es qué leyes aprueban, sino cómo se llama la obra que pretenden vendernos.
El margen de maniobra para el oficialismo es hoy más estrecho que nunca. Delcy Rodríguez se enfrenta a una disyuntiva definitiva: o concreta el compromiso de liberación de los presos políticos, o se arriesga a que el hilo se le enrede en las manos de una administración de Trump que no parece dispuesta a tolerar más dilaciones. En el lenguaje de la realpolitik, ya no hay espacio para la “mamadera de gallo”.
Mientras el Palacio de Miraflores intenta ganar tiempo, María Corina Machado consolida su posición. Ella se mueve, gestiona y avanza bajo una premisa implacable que recordaba Carney: “si no estás sentado a la mesa, estás en el menú”. Hoy, Machado asegura su silla mientras otros temen ser el plato principal.
Finalmente, el nerviosismo es evidente en quienes se saben señalados. Los involucrados en las recientes y escandalosas tramas de extorsión intentan justificar lo injustificable. Sus contorsiones retóricas solo confirman la culpa: no aclaren, que oscurecen. El escenario está servido y las máscaras, una a una, están por caer.
