NotMid 05/03/2026
EDITORIAL NotMid
El camarada Ameliach, que no tiene un pelo de tonto, nos confirma que en el oficialismo la procesión va por dentro. Lo vimos ayer: en su encuentro con el “gringo”, a Delcy Rodríguez no se le vio como a una víctima frente a su secuestrador, sino como a una diligente gestora entregando, en bandeja de plata, el delivery solicitado.
La ironía es total. Mientras Diosdado Cabello exige clamar por la liberación de Nicolás y “Cilita” asegura que está “pelando”, Delcy se deshace en agradecimientos hacia Donald Trump, el mismo que lideró el supuesto secuestro de la pareja presidencial. Como dice el refrán criollo: lo bueno de la cosa es lo mala que se está poniendo (al menos para la pandilla).
A Cabello debe haberle quedado claro el mensaje: el agradecimiento de Delcy a Trump no es cortesía, es alivio por haberle quitado el estorbo de Maduro del camino. Por su parte, Trump goza exhibiendo a estos “revolucionarios” postrados; antes eran respondones y alzados, ahora ponen el petróleo, el oro y los minerales críticos a sus pies.
La sumisión llegó al punto del servilismo durante el acto con el secretario Burgum. Cuando el personal de la embajada estadounidense ordenó rescatar a los periodistas venezolanos —previamente desalojados de Miraflores por “falta de acreditación”—, los burócratas del palacio obedecieron sin chistar. La embajadora dictó la pauta y la prensa independiente pudo trabajar en su propia casa.
¿Así o más claro el traspaso de mando?

