NotMid 06/01/2026
EDITORIAL NotMid
¿Estamos ante un nuevo escenario político en Venezuela? Sin duda. ¿Han mutado los protagonistas de esta tragedia nacional? En absoluto.
Tras el eclipse político de la dupla Maduro-Flores, emerge ahora el binomio de los hermanos Rodríguez. Una dupla marcada por una narrativa de resentimiento y una agenda de supervivencia que hoy, bajo la sombra de la nueva administración Trump, ensaya un libreto de “buenos modales”. Con una mano piden disculpas y con la otra ofrecen un diálogo que suena más a táctica dilatoria que a voluntad democrática. Saben que la Casa Blanca los vigila de cerca, pero el hábito no hace al monje.
En Venezuela nos conocemos todos. La cortesía de los Rodríguez suele ser tan efímera como sus promesas. No debemos olvidar que son los mismos rostros que han embestido sistemáticamente contra la oposición y que han “vendido espejitos” a la comunidad internacional bajo la falsa premisa del restablecimiento institucional.
La memoria es nuestra mejor defensa:
- El antecedente de Barbados: Jorge Rodríguez fue el arquitecto y firmante de los acuerdos de Barbados y Doha con la administración Biden. El resultado es historia conocida: la inhabilitación de María Corina Machado fue la primera de una serie de puñaladas a lo pactado.
- La mentira diplomática: Fue Jorge quien prometió a Celso Amorim, enviado de Lula, la entrega de las actas del 28 de julio en un plazo de 48 horas. Esa promesa, como tantas otras, sigue en el limbo del cinismo.
Hoy, cuando las autoridades estadounidenses sugieren que Delcy y Jorge parecen comprometidos con un plan de transición, es imperativo revisar sus trayectorias. La mutación del chavismo hacia el “rodriguismo” no es una evolución democrática, sino un cambio de piel para conservar el poder.
Es cierto que, tras el 3 de enero, el tablero ha cambiado y nada volverá a ser igual. Sin embargo, nos sumamos a la advertencia que resuena en los círculos de análisis internacional: no hay que confundir la necesidad de supervivencia con la voluntad de cambio. Mucho cuidado con los herederos del dictador.
