NotMid 24/03/2026
EDITORIAL NotMid
Parecía que lo habíamos visto y escuchado todo; que el techo del asombro en la política venezolana era infranqueable. Pero entonces aparece José Luis Rodríguez Zapatero y, con su particular estilo, nos recuerda que el cinismo siempre tiene una marcha extra.
Por otro lado, tenemos a Diosdado Cabello en plena campaña, prometiendo un retorno al país… de Chávez. Es una confesión involuntaria pero devastadora: para el hombre del “Mazo”, la década de Maduro no ha sido más que un paréntesis inservible, una etapa perdida que hoy prefieren omitir del relato oficial.
¿Cree Cabello que sufrimos de amnesia colectiva? Pretende ignorar que él, junto a figuras como Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Padrino López, fue arquitecto del cuestionado 28 de julio. Resulta irónico ver cómo, de no ser por la presión externa, Maduro seguiría inamovible, mientras sus propios aliados parecen estar a un paso de aplicarle el viejo refrán: “si te he visto, no me acuerdo”.
Zapatero insiste en vendernos una narrativa idílica: que a los hermanos Rodríguez les incomoda la represión. Ayer, esa teoría tuvo su oportunidad de oro para materializarse; la mesa estaba servida para demostrar un cambio de timón.
Sin embargo, la realidad fue otra. Los colectivos abandonaron sus madrigueras para embestir contra los trabajadores. El escenario nos deja solo dos conclusiones posibles: o los hermanos Rodríguez no quieren detener la violencia, o simplemente no pueden.
Si es lo primero, su complicidad es absoluta. Si es lo segundo y el control se les ha escapado de las manos, la solución es sencilla: preparen las maletas y permitan que alguien capaz de gobernar sin sangre asuma la responsabilidad.
