NotMid 19/03/2026
MUNDO
El ataque de Israel contra el yacimiento de gas iraní South Pars ha fracturado definitivamente el tablero de Oriente Medio. La represalia de Teherán, sin precedentes por su escala y coordinación, ha disparado los precios del gas a máximos de cuatro años, mientras el crudo escala posiciones hasta los 116 dólares por barril.
La onda expansiva es política y económica: Arabia Saudí ha dado por muerta la frágil distensión de los últimos años. El régimen iraní, tras declarar que el “péndulo de la guerra” se inclina ahora hacia un conflicto económico a gran escala, ha cumplido sus amenazas golpeando, uno a uno, los puntos neurálgicos de la infraestructura energética del Golfo.
Ofensiva múltiple: De Yanbu a Ras Laffan
La geografía del petróleo está bajo fuego. En Arabia Saudí, la refinería Samref (Aramco) en el puerto de Yanbu fue alcanzada por un proyectil. Aunque el impacto fue calificado de “mínimo”, el simbolismo es crítico: Yanbu es el pulmón exportador alternativo al Estrecho de Ormuz. “Nos reservamos el derecho de tomar medidas militares”, advirtió el ministro de Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, tras la interceptación de un misil balístico sobre el mismo puerto.
El caos se extendió a otros aliados regionales:
- Qatar: Los bomberos lograron controlar incendios en la zona industrial de Ras Laffan, la mayor planta de GNL del mundo, que sufrió “daños significativos”. Simultáneamente, un buque comercial fue alcanzado por un proyectil a seis kilómetros de la costa.
- Kuwait: Drones iraníes impactaron en las dos mayores refinerías estatales, provocando incendios de gravedad.
- Emiratos Árabes Unidos: Las defensas aéreas interceptaron 7 misiles y 15 drones. El director de ADNOC, Sultan Al Jaber, fue tajante: “No es un problema regional; es una guerra económica global. Se está usando la energía como arma”.
El “peaje” de Ormuz y la purga interna
Mientras el fuego cruzaba el Golfo, Teherán movía ficha en el plano legislativo y de seguridad. El parlamento iraní debate la imposición de peajes en el Estrecho de Ormuz, una medida que asfixiaría aún más el tránsito marítimo ya paralizado desde febrero.
En el frente interno, la paranoia crece tras los asesinatos selectivos de Israel contra figuras como Ali Larijani (Seguridad) y Gholamreza Soleimani (Basij). El Ministerio de Inteligencia ha anunciado la detención de 97 “soldados de Israel”, elevando a más de mil los arrestos por supuesta traición desde el inicio de las hostilidades.
El fracaso de la mediación
La crisis ha dejado un sabor amargo en Omán, tradicional puente entre Washington y Teherán. El ministro de Exteriores omaní, Badr Al Busaidi, publicó una dura editorial en The Economist calificando la estrategia estadounidense de “error de cálculo”.
“Los países árabes que confiaban en la seguridad de EE. UU. ven ahora esa cooperación como una vulnerabilidad grave que amenaza su futuro”, sentenció Al Busaidi.
Agencias

